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Monasterio de San Juan de los Reyes

El Monasterio de San Juan de los Reyes, en Toledo, es una de las obras de la arquitectura gótica más espectaculares de España. Ubicado en plena judería, fue ordenado levantar por los Reyes Católicos para conmemorar la Batalla de Toro, con miras a ser el futuro lugar para su enterramiento.

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Guía del monasterio

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El lugar de su construcción

Resulta sin duda paradógicoo encontrarnos este imponente monasterio en plena judería. Toledo Y es que es del todo significativo la presencia de este edificio, hoy monasterio franciscano casi cruzando la calle desde las dos sinagogas conservadas en Toledo. Sus vistas sobre el río Tajo permiten aún hoy soñar con un pasado de convivencia pacífica entre cristianos, judíos y musulmanes. Convivencia que acabó cuando los mismos Reyes Católicos inauguraron el Estado moderno.

San Juan

San Juan es el más místico y teológico de los cuatro evangelistas. Según la tradición del tetramorfos, se le representa con un águila y a él la reina Isabel le tenía profunda devoción. Así pues la reina incorpora el águila como soporte al escudo de los Reyes Católicos, se hizo coronar reina de Castilla el día de su festividad y sus descendientes llevaron el nombre de Juan, muerto prematuramente, y Juana, la que la Historia pasara a llamar La Loca. Monasterio de San Juan de los Reyes, Toledo. Interior

El arquitecto

Juan Guas es el responsable de las trazas del monasterio de San Juan de los Reyes. Hijo del francés Pedro Guas, quizá nació en Francia, pero trabajó en Castilla durante el reinado de los Reyes Católicos y fue uno de los grandes exponentes del estilo Isabel. Está documentada ya su presencia en Toledo en 1453, cuando trabajaba al servicio de Hanequín de Bruselas en la puerta de los Leones de la catedral, probablemente como escultor. Está enterrado en la iglesia de los Santos Justo y Pastor de Toledo.

El edificio

VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio hubiera coronado el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir de panteón real para Fernando e Isabel. Su forma octogonal pudiera ser el resultado de una influencia mudéjar.

Monasterio de San Juan de los Reyes FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo fue labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico. Muestra esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contrafuertes.

Monasterio de San Juan de los Reyes, Portada principal CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.

NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas. Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.Monasterio franciscano de San Juan de los Reyes, vista interior
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".

CAPILLA MAYOR Y RETABLO
El retablo original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por el cardenal Mendoza. Su autor es Francisco de Coomontes.
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.

CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.

PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.

CLAUSTRO
Claustro del Monasterio de San Juan de los Reyes Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".

El monasterio a lo largo de la historia

San Juan de los Reyes hoy

La Iglesia de San Juan de los Reyes es parroquia de la Archidiócesis de Toledo desde el año 1977.

La visita


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