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Puerto Lápice

Ciudad Real

Municipio limítrofe con la provincia de Toledo e importante cruce de la carretera N-430 y la radial N-IV, cuyo nombre hace gala en las más célebres obras literarias. Al principio se denominó Ventas del Puerto Lápiche, pues sólo eran unas quinterías o posadas, inmortalizadas por Cervantes .

Plaza de Puerto Lápice

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Información al turista
Ayuntamiento de Puerto Lápice
Plaza de la Constitución, 1
926 576 041
Oficina de Turismo de Ciudad Real
Alarcos, 21
926 200 037
Descripción

El nombre de Puerto Lápice le viene de dos elementos constitutivos, PUERTO, porque la carretera que viene de Arenas de San Juan va mostrando unas pequeñas ascensiones, pues antes de tres kilómetros de llegar tiene aspecto de un ligerísimo puerto, apenas perceptible. LÁPICE porque el pueblo está asentado en un subsuelo de piedra lapícea

Puerto Lápice fue inmortalizado por Cervantes. Lo cita así cuatro veces en su obra maestra. Por entonces, era terreno de bosques que Don Quijote califica de "país propio de caballeros".

Puerto Lápice es un interesante ejemplo de arquitectura tradicional manchega. Especialmente, sus Ventas, hoy su mayor atractivo turístico. Hay quienes hablan de cuatro ventas originales: la Venta del Rincón; la Venta de Dorotea Jiménez; la Venta de Dña. María; y una cuarta. Las Ventas permitían el hospedaje y el descanso del viajero. Se construían entorno a un patio central, con soportales, establos, mesón y habitaciones donde pernoctar.

En la actualidad, la Posada del Rincón es un bonito patio enmarcado por un arco y una reja, rodeado de viviendas. La Posada de Dorotea Jiménez, mencionada por Azorín en su ruta de Don Quijote, es, quizás, la menos alterada en su estructura, aunque su uso sea para viviendas particulares. Sigue contando con un pozo y un pilón en el patio de entrada de mulas y carros con un pasillo a la izquierda que conduce a los patios interiores y a los establos. Por supuesto, su conservación en tan buen estado es obra del trabajo diario de sus dueños.

La Venta de Don Quijote. Sobre la base de una antigua Venta del s. XVII se abre un hermosísimo edificio. Su patio central empedrado a la antigua y adornado con geranios, un abrevadero, una escultura del Quijote, una galera (carro) y una rueda de moler dejan ver a los lados las distintas habitaciones. . Todo ello, lleva al visitante a trasladar su mente con facilidad al Quijote.

En el cerro llamado de la Sierrecilla se han reconstruido molinos de viento que dan al conjunto una nota pintoresca.

Otros lugares a visitar son La Parroquia de Nuestra Señora del Buen Consejo, de estilo renacentista con elementos neorrománicos.

De la misma época se conservan algunas casas de estilo popular y connotaciones eclécticas, tradicionalmente, las fachadas estaban pintadas en blanco (cal) y zócalo añil o almagre. Algunas de ellas mantienen esa estética. Desde la carretera se divisan galerías de color almagre, tienen dos y tres alturas, en el centro una noria, con todos los elementos de las antiguas norias manchegas.

Visitas esenciales
Las Ventas, los Molinos de Viento y la Iglesia de Nuestra Señora del Buen Consejo y La Ermita de San Isidro.

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