Imón
En la falda meridional de un empinado cerro se asienta este pequeño pueblo de la provincia de Guadalajara, que te sorprenderá no sólo por su belleza paisajística sino también por sus famosas salinas.

Situación
En coche: desde el centro de la península, toma la A2 hacia Zaragoza, hasta la salida 104 (Sigüenza). Toma la CM-1101 hasta Sigüenza y la CM-110 hasta Imón.
- Información al turista
- Oficina de turismo de Sigüenza
Ermita del Humilladero
C/ Serrano Sanz, 9
949 34 70 07
turismo@siguenza.com
www.siguenza.com
- Cómo llegar
- Por carretera
Sus antiguas salinas constituyen uno de los exponentes más antiguos de la arquitectura industrial de Castilla-La Mancha y durante siglos fueron las más productivas de España. En tiempos remotos ya estuvo poblado este lugar, lo acreditan los restos que se han encontrado de la Edad del Bronce en el paraje conocido como “Llano de las Simas”.
- Visitas esenciales en Imón
- En la actualidad no la apreciamos. Sin embargo, hubo una época no tan lejana en la que la sal era un artículo de lujo, un instrumento de poder, por el que obispos y reyes enseñaban los dientes para hacerse con su control. Así ocurrió con las salinas de Imón, el mayor y más importante complejo salinero continental de la península, a 16 km de Sigüenza, en la provincia de Guadalajara. Este lugar, hace unos cuantos miles de años, estuvo bajo las aguas del océano, de ahí su riqueza en cloruro sódico. Allá por el siglo XVIII, salían de sus albercas unas 3.600 toneladas de sal al año, el 7 % de toda la producción española. Al final, fue el rey Carlos III quien comenzó la producción a gran escala y quien impulsó la construcción de una completa infraestructura: almacenes, canales, acequias, albercas… El pueblo creció, se llenó de gente con cierto lustre y se levantaron bonitas mansiones.
BLANCAS RUINAS
La producción y reputación de la salinas creció hasta que, en 1993, y a pesar de que cada alberca seguía arañando más de mil kilos de sal por semana, se cortó el grifo y se cerraron las instalaciones. Todos los edificios que habían sido motivo de envidia, fueron abandonados y condenados al olvido. Los impresionantes almacenes aparecen hoy maltrechos, desvencijados, al borde del derrumbe. Con ello, sus ruinas, tan singulares y bellas, han sido declaradas Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento. Toda una reliquia que bien merece una visita de fin de semana. Eso sí, tendrás que hacerlo por libre, aunque puedes contactar con la Asociación de Amigos de las Salinas de Interior (678 89 64 90) e intentar concertar una visita. Si no, en el bar del pueblo te contarán todo lo que quieras con respecto a este singular espacio. Dedica un rato a pasear por el pueblo. Su calle Real mantiene aún leves retazos de cierta solemnidad, con edificios como la casona del siglo XVII que alberga al precioso hotel Salinas de Imón, antiguo convento y almacén de sal. A un paso de las salinas, el hotel ha habilitado un spa que resulta una gozada.
Pueblecitos señoriales
A 13 km de Imón, por la CM-110 hacia Sigüenza, hay tres pequeños pueblos, auténticas joyas monumentales del románico. Pozancos debe su importancia a que en su iglesia está enterrado Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita. Palazuelos (la pequeña Ávila), con sus murallas y su castillo, te evocarán la figura de don Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana. Y en Carabias, conocido como El Escorial alcarreño y con no más de 8 habitantes, su iglesia de El Salvador es una auténtica maravilla.
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Oficinas de Turismo
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Oficina de Turismo de Hita
Calle San Pedro, Nº 6
Hita
(Guadalajara)
Tel. 949 85 27 63 / 620 15 84 13 (visitas)





