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Sigüenza

Descubre Sigüenza, un lugar mágico, una cultura milenaria, fruto de todos los habitantes y de su historia, unos paisajes todavía vírgenes, una comida con sabor, y gente próxima que puedes encontrar en el norte de la provincia de Guadalajara.

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Algo de historia

Sigüenza es una ciudad situada estratégicamente para controlar el paso del alto Henares y los valles de los ríos Dulce y Salado. Esta es la razón por la que estuvo poblada ya desde el Paleolítico y Neolítico.
Los antecedentes históricos más remotos se sitúan en el Cerro de Villavieja o Mirón, donde se asentaron los celtíberos.
Los romanos prefirieron la Vega del Henares y buscaron un punto estratégico en un cruce de la calzada Emérita Augusta que atravesaba estas tierras enlazando Mérida con Zaragoza.
Los visigodos levantaron su ciudadela en el siglo V sobre los restos de las ruinas romanas y en el 712 serán los musulmanes los que construyan en este mismo lugar su alcazaba: aquí vivieron hasta el siglo XII.
Sigüenza Medieval. Bernardo de Agen, monje y soldado cisterciense de Cluny, es nombrado obispo de Sigüenza en 1121, con la obligación urgente de conquistar la ciudad y restaurar la diócesis. Después de algunas batallas, Bernardo de Agen conquista la ciudad el 22 de enero de 1124, día de San Vicente, comenzando la historia de la Sigüenza medieval. En esta fecha reinaba en Castilla la soberana Urraca I quien expide el 1 de febrero de 1124 la Carta Puebla de Sigüenza, “donando la décima parte de todo el portazgo, quintas y alcabalas de las villas de Atienza y Medina”.
Bernardo de Agen comienza a formar la primera ciudad medieval, articulada en dos núcleos principales. Uno civil en torno al castillo, donde buscaban refugio sus habitantes y otro eclesiástico, centrado en la catedral, ambos fuertemente defendidos por los muros y las torres. El prelado muere en 1152 y le sucede en la mitra seguntina su sobrino Pedro de Leucata (1152-1156) que va a sentar las bases de la expansión urbana de Sigüenza. A partir de este momento y gracias a la labor impulsora de los siguientes prelados Don Cerebruno (1156-1166), Don Rodrigo (1192-1221) y Don Simón Girón de Cisneros (1300-1326) se va conformando la ciudad.
En el siglo XV la ciudad medieval de Sigüenza estaba totalmente terminada presentando tres barrios urbanos claramente diferenciados y separados por cerramientos de murallas: el barrio comunal, la judería y el barrio religioso de la catedral.
Siguenza Renacentista y Barroca. La segunda estructura urbana de Sigüenza tiene su origen a fines del siglo XV y termina al comenzar el siglo XVIII, abarcando más de doscientos años. En 1467 es nombrado obispo de Sigüenza Pedro González de Mendoza, quinto hijo del Marqués de Santillana. Mendoza es una de las grandes personalidades del Renacimiento español y ocupó los obispados de Calahorra, Sigüenza y los arzobispados de Sevilla y Toledo, consiguiendo la dignidad de Cardenal. Fue consejero de los Reyes Católicos y por su poder se le llamaba el “tercer Rey de España”. El Cardenal Mendoza, en su última visita a la diócesis un año antes de su muerte, toma dos decisiones que serán de gran importancia para el desarrollo urbano de la ciudad. En primer lugar, manda derribar la cerca medieval que separa la Catedral de la ciudad, formando el actual espacio de la Plaza Mayor. Además, ordena trasladar a esta nueva plaza el mercado semanal que se hacía en la Plazuela de la Cárcel, para mejorar la actividad comercial.
Sigüenza Neoclásica. El tiempo ilustrado va a significar para Sigüenza el impulso definitivo para completar el desarrollo urbano de la ciudad histórica y comprende desde los años finales del siglo XVII hasta comienzos del s. XIX, con unas obras de gran interés.
A lo largo de los siglos, la figura del Cid Campeador ha trascendido los límites de la historia y de las fronteras nacionales hasta convertirse en un personaje mítico, a la altura del rey Arturo o del Caballero Rolando. La importancia del Cid, ya en vida, trascendió después de muerto en numerosos relatos y poemas, uno de los cuales ha llegado casi íntegro hasta nuestros días: El Cantar de Mío Cid. Escrita en la segunda mitad del siglo XII o principios del XIII, es una de las obras literarias más importantes de la épica europea de todos los tiempos. En el Cantar se narran, entre otros argumentos, las aventuras del Cid tras ser desterrado de Castilla por su rey Alfonso VI, así como la posterior conquista de Valencia. En la obra, el poeta anónimo describe un itinerario que, desde Vivar del Cid, en Burgos, le lleva por diferentes provincias hasta Valencia. Atraídos por el mito cidiano, son muchos los que, desde hace décadas, han seguido los pasos del Cantar tras las estela del Cid, descubriendo la gran riqueza histórica, cultural y medioambiental que poseen estas rutas.

Principales monumentos

Aparte de disfrutar de un relajado paseo por sus callejuelas repletas de historia, a tu paso te encontrarás con sitios de visita obligada como:


La catedral, edificio construido en el siglo XII como fortaleza defensiva, de estilo románico y desarrollado después siguiendo las líneas del gótico. Su aspecto exterior es el de una fortaleza medieval, con dos fuertes torres cuadradas y pórtico románicos y un imponente rosetón, de ahí que se le conozca también como la “Fortis Seguntina”. Comenzó la construcción en el siglo XII, poco después de la reconquista de la ciudad, conseguida por el obispo don Bernardo de Agén a los árabes, en 1124. Este obispo fue el promotor de la edificación de una Catedral en Sigüenza, aunque fueron los siguientes obispos los que más impulsaron su construcción. Las obras continuaron, en el aspecto arquitectónico, hasta el s. XVI, aunque en el ornamental duraron dos siglos más, hasta el s. XVIII. También se han de tener en cuenta las obras de restauración que se llevaron a cabo tras la guerra civil, en 1939. Este desarrollo de la construcción determina la peculiar estructura de la catedral seguntina.
La primitiva planta de la catedral presenta una disposición de tres naves interiores y crucero, con cinco ábsides en la cabecera del templo y claustro en el lado norte. A partir del siglo XVI, las naves se llenan de altares y capillas y los ábsides laterales son derribados para construir la nave girola, terminada en el siglo XVII.
De estilo románico son las portadas de la fachada principal, los pilares del crucero, algunos de la nave central y todos los muros inferiores de la iglesia. De estilo gótico son los muros superiores, el crucero y sus rosetones, los ventanales del presbiterio y de la nave central y el nuevo claustro. Como es sabido, la catedral se rodea de muro y de torres, formando un conjunto fortificado de aspecto guerrero, que perderá, en gran parte, en los primeros años del siglo XVI.


Es, en conjunto, un bello ejemplar del cisterciense o primer gótico. Su estilo fundamental es el de la época de transición del románico-gótico de influencia aquitano-borgoñona. Puede asegurarse que es una de las más notables catedrales cistercienses.
Museo Diocesano De Arte Antiguo: Está ubicado en uno de los palacios más importantes de la ciudad, de carácter neoclásico, que antes fue banca y hotel. Su fachada luce un blasón en ángulo con las armas de la ilustre familia Gamboa.
Inaugurado por el obispo Don Laureano Castán Lacoma el día 11 de mayo de 1968, reúne aproximadamente 300 piezas de arte sacro e historia, pertenecientes a la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, procedente de pequeñas iglesias de la provincia, donde era difícil asegurar su custodia y adecuada conservación. La joya del Museo es, sin duda, una “Inmaculada niña” de Zurbarán. También conserva obras de Salzillo y Luis de Morales. La muestra se completa con marfiles, orfebrería y una colección arqueológica. Desde el año 2002 ha sido sometido a importantes obras de reforma y de adecuación de sus instalaciones.
Iglesia de San Santiago: Alineada con el resto de edificaciones, se nos muestra la fachada de este templo románico. Su mayor particularidad es que al ser una parroquia de un barrio de la parte alta de Sigüenza está incluida en una manzana de casas y sólo su fachada principal da a la Calle Mayor.
Esta iglesia, construida durante el pontificado del obispo Don Cerebruno (1156-1167), consta de una sola nave rectangular, dividida en seis tramos, y coro a los pies. Tiene a poniente su fachada y puerta de ingreso, y a levante su ábside y cabecera. El paso de los siglos y, sobre todo, la Guerra Civil de 1936 han hecho estragos en su interior y ahora se encuentra en fase de rehabilitación. La Iglesia formaba parte del Monasterio de las Clarisas que, en los años 40 abandonan este emplazamiento trasladándose a la Alameda. En la actualidad el antiguo convento es una residencia privada.
El viajero podrá contemplar la soberbia portada, semejante a la de la iglesia de San Vicente, aunque más trabajada, abocinada con siete arquivoltas de diferente y delicado trazado, sostenidas por capiteles con hojas de acanto sobre media docena de columnas. Sobre la puerta, en el tímpano, un medallón renacentista con el busto del Apostol Santiago; y, sobre el bloque de la portada, con restos de policromía, aparece el escudo de armas del obispo don Fadrique de Portugal, posible patrocinador de obras restauradoras, a comienzos del siglo XVI.
Necrópolis: Excavaciones en el costado sur de la catedral descubrieron tumbas antropomórficas de los siglos XII-XIV y restos de la atarjea o colector del siglo XVII.


Convento de Clarisas e iglesia de Ntra. Sra. De los Huertos: Iglesia del siglo XVI con bóveda de crucería gótica en el interior y portada plateresca.
Fue edificada sobre los restos de la antigua basílica visigoda. En el atrio han aparecido restos de la calzada romana y una necrópolis, que merece la pena visitarse.
Convento e iglesia de Ursulinas: Antiguo convento de franciscanos, queda su recuerdo en el escudo de la fachada. En el siglo XVIII se añade la iglesia, con fachada ondulada, en estilo barroco. En la actualidad es un centro educativo.
Plaza Mayor: En el siglo XV, el cardenal Mendoza decide derribar un lienzo de la muralla para crear un nuevo espacio diáfano, frente a la Catedral, donde celebrar espectáculos y el mercado semanal. De este modo se diseña una de las más bellas plazas castellanas, la Plaza Mayor de Sigüenza. De estructura rectangular, a uno de sus lados se levantó una galería porticada para guarecerse los días de lluvia, que llega hasta la Puerta del Toril. Sobre la galería se edificaron casas para el Cabildo que se adornan con escudos.
Al otro lado tenemos una serie de casas para nobles: la casa del Mirador y la casa de la Contaduría erigida por el Cardenal Mendoza a fines del siglo XV. Por el Norte la plaza limita con la Catedral, donde se abrió la denominada puerta del mercado. Por el Sur se eleva el Palacio de los Deanes, con doble hilera de arcos y galería, convertido en sede actual del Ayuntamiento. Cuenta el anecdotario local que unos americanos quisieron comprar la Plaza Mayor para llevársela piedra a piedra a Estados Unidos.
Castillo: Lo que fue en su origen una alcazaba árabe ampliación de un pequeño castillo visigodo y un castro romano, se encuentra en lo más alto de Sigüenza. Se empezó a construir en el año 1.123 para servir de palacio-fortaleza y residencia de los obispos que fueron señores de la ciudad durante siete siglos. Como tal residencia, será testigo durante siglos de episodios importantes y visitas de personajes históricos.
En el siglo XIX la abolición de los señoríos y la desamortización provocó su abandono, que lo llevaron a la casi total destrucción durante la Guerra Civil, hasta que se inició su restauración y conversión en Parador en 1976.
Todo el conjunto arquitectónico merece ser visitado. Desde las almenas se divisa el panorama completo de la ciudad, cumpliendo perfectamente con su misión defensiva. Una puerta en la muralla nos introduce en el patio de armas, provisto en su centro de un hondo pozo suministrador de agua, imprescindible para resistir largos asedios. En el interior destaca el impresionante Salón del Trono o el Salón Rojo, en el que impartían justicia los obispos. También dispone de una bonita capilla y una celda donde algunos dicen que vivió, hasta el momento de su destierro, Doña Blanca de Borbón, esposa repudiada por Pedro I el Cruel. Otras teorías suponen su residencia en una de las torres del castillo, que conserva su nombre y desde la que podía contemplar la ciudad y escuchar las campanas de las iglesias de Santiago y San Vicente. Su desdichada historia se escenifica cada año en las Jornadas Medievales.
Dentro de uno de sus torreones se conserva, aunque muy reformada, la primera iglesia de Sigüenza, llamada de la Santa Cruz, construida en el siglo XII y con decoración mudéjar en su interior.
Casa del Doncel: Frente a la iglesia de San Vicente y a la Travesaña Alta, se abre una plaza que acoge a uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. La Casa del Doncel es un bello edificio de estilo gótico civil, ubicado en el corazón de la ciudad medieval, a medio camino entre las Travesañas, la Alta y la Baja, que señalan los límites de este núcleo urbano. La Casa del Doncel se empezó a construir en el siglo XIII aunque de sus primeros cimientos apenas quedan algunos restos en el sótano. Debió ser completamente levantada entre la segunda mitad del siglo XV y principios del XVI. Ha tenido una larga existencia y ha sido morada de un rico mosaico de personajes ilustres: procedentes de importantes familias como los Vázquez de Arce y Sosa, y los Marqueses de Bedmar, cuyos blasones fueron labrados sobre la fachada del edificio.
El aspecto exterior de la construcción que se asemeja a una casa-torre, se ve rebajada por las divisiones en tres plantas que denotan su carácter de vivienda, por las ventanas, las gárgolas y adornos del tercer cuerpo, así como los cascabeles que coronan a las almenas.
Su interior es más bello todavía. Recientemente rehabilitado por la Universidad de Alcalá de Henares y abierto al público para su visita, muestra salones decorados con cenefas mudéjares, separados por bellos arcos de yeserías de idéntico estilo. En el piso superior se encuentra situado el Archivo Histórico Municipal.
Plazuela de la Cárcel: Durante la Edad Media, la plazuela de la Cárcel, fue la Plaza Mayor medieval, ya que acogía los edificios civiles más importantes, como la antigua cárcel, el Ayuntamiento y la posada del Sol, edificios que aún se conservan.
En esta plaza también se celebraba el mercado con un emplazamiento muy conveniente: estaba cercano a la Puerta del Hierro, consiguiendo la rápida llegada de mercancías y próxima al barrio judío, donde habitaban los comerciantes de la ciudad, constituyendo el centro geométrico de la Sigüenza medieval.
El viejo Ayuntamiento, en el lado norte, preside este espacio. La fachada, muestra en la parte inferior cinco arcos de medio punto de los cuales el izquierdo sirve de puerta. Entre las ventanas superiores los escudos del obispo López de Carvajal y de la ciudad escoltan al de los Reyes Católicos, de tamaño mayor. Fueron estos monarcas quienes ordenaron la construcción de edificios para reunir al concejo o ayuntamiento que en época medieval era una simple reunión de vecinos a la puerta de una iglesia.
Entre las actividades del Ayuntamiento (concejo) estaba el control y vigilancia sobre las llamadas tiendas concejiles para el abastecimiento de alimentos a la ciudad, manteniendo los precios a un nivel asequible a los ciudadanos, contratando estas tiendas a particulares interesados en ellas. Los hombres del Concejo estaban también encargados de abrir y cerrar las puertas de la ciudad, ordenar el mercado, pesar las mercancías, cobrar los tributos y una serie de actividades administrativas, siempre bajo el control de los eclesiásticos, debido a que Sigüenza era señorío episcopal siendo el obispo como señor de la ciudad el encargado de nombrar a los cargos municipales, cada 23 de septiembre, festividad de San Miguel.
En el conjunto destaca a la izquierda viviendas sociales levantadas sobre los restos de la antigua Posada del Sol de la que aún quedan los arcos. Al frente el edificio del antiguo ayuntamiento y la torre donde se guardaba el archivo y el arca de caudales del granero municipal. El viejo Ayuntamiento, dedicado a Escuelas en la preguerra, se destina hoy a la sede de la Escuela Municipal de Música y a sala de exposiciones.
Palacio Episcopal- Universidad y Monasterio de los Jerónimos : Forman un bello y sencillo conjunto arquitectónico construido durante la primera mitad del siglo XVII, cuando se amplían de nuevo los límites de la ciudad. A él se llega por una explanada presidida, en uno de sus extremos, por una imagen de la Inmaculada.
La austeridad de la fachada de la universidad se quiebra con ventanas y balcones de reja y una portada barroca con escalinata doble. Sobre la puerta, el escudo de la Universidad con el lema “Ex Alto”. En su interior merece destacarse el claustro cerrado con vidrieras. Junto a este edificio están el Monasterio y la Iglesia de los Jerónimos, orden que tuteló la Universidad hasta el año 1835. Su portada se adorna con un gran balcón, acompañado por los escudos episcopales y el de la Universidad, y sobre la puerta una inscripción dedicada a la ciencia y a la sabiduría. En su extremo se levanta la iglesia en estilo barroco. Este conjunto de edificios actualmente son la sede de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara, del Seminario Mayor y del Archivo Diocesano.
Colegio-Palacio de Infantes: El conjunto urbano del barrio de San Roque se completa con el Palacio de Infantes, obra significativa del barroco seguntino, ejecutada por el maestro Bernasconi y situado al pie de la puerta de Campo de la Catedral, en el lugar denominado Callejón de Infantes.
El edificio estuvo destinado a la sede de la escolanía de los infantes de coro, que cantaban en las funciones de la Catedral. El monumento presenta una gran portada con un friso con diversas tallas y una imagen de san Felipe Neri, en una hornacina. Los balcones y las ventanas son similares a las de las casas del citado barrio de San Roque, y en el interior tiene un patio de excelentes proporciones. En la actualidad está ocupado por un museo de aperos de labranza.
Museo etnológico en su interior.
Iglesia de San Vicente: Junto a la Catedral y a la Iglesia de Santiago forma el triángulo románico de Sigüenza. Está situada en el corazón de la ciudad medieval, en la Travesaña Alta. Al ser conquistada la ciudad un 22 de enero de 1124, festividad de San Vicente Mártir, se decidió convertir al santo en patrón y erigir una parroquia bajo su advocación.
Se trata de un templo urbano, igual que la iglesia de Santiago, escoltado por todos sus límites por otras edificaciones civiles. Da a la calle sólo su portada románica, con arquivoltas ricamente decoradas, coronada, años más tarde, con una pequeña escultura de virgen gótica.
Su interior, de una sola nave cubierta con techumbre de madera, muestra detalles de un románico con algunos detalles que lo aproximan al protogótico. Presidiendo el altar destaca una espléndida talla policromada de un Cristo crucificado probablemente de los siglos XII-XIII.
En los alrededores de esta bella villa, encontrarás un bello espacio protegido: el Parque Natural del Barranco del Río Dulce: Hoz labrada en una paramera cárstica de edad jurásica y cretácica, típica de la Alcarria Alta, y característicamente cubierta de encinares, quejigares, reductos de sabinar albar y de rebollar, cambronales, aliagares, esplegares y tomillar-pradera.
La Hoz cuenta con numerosos escarpes de variada morfología, incluyendo abrigos, formas pétreas en proa de barco, arcos de piedra, tormagales, setas y agujas. Varios escarpes laterales o fluviales dan lugar a cascadas. Las laderas presentan localmente llamativos caos de bloques desprendidos y vertientes regularizadas con gelifractos. El río Dulce cuenta también con barreras y terrazas travertínicas, así como con un meandro encajado y abandonado.
Ermita del Humilladero: Esta ermita, situada en el borde oeste de la ciudad, es un ejemplo de los pequeños templos ubicados a la entrada de las poblaciones durante los siglos XV y XVI para descanso y evasión de los viajeros y caminantes. El lugar elegido para su construcción en 1568 es un punto estratégico por presidir un cruce de caminos: la intersección entre el cordel de la Cañada Real que viene desde Alcuneza -carretera de Medinaceli- y el camino que discurría hacia la Corte y que también conducía a Soria y Atienza.
En 1568 se comienza su construcción como ermita cerrada de portada renacentista y bóvedas góticas. Este anacronismo arquitectónico es normal, ya que es entendido como un deseo de conservar las tradiciones artísticas.
En la actualidad y tras llegar a un acuerdo entre la cofradía de la Vera Cruz y el Ayuntamiento seguntino, la Ermita del Humilladero se ha convertido en centro de información turística. Al permanecer abierta durante todo el año se puede apreciar su bóveda de crucería y los nichos donde estuvieron colocados al culto los pasos antiguos.
Mina: Por su apariencia, y sólo por esto, parece una torre costera de las que abundan en el litoral español. Incluso parece rematada con almenas, además de la fábrica en mamposteria; pero al acercarnos vemos que tiene entradas a ras de suelo y está forrada de ladrillos en su interior. Es una chimenea que pertenece a la fábrica de ladrillos que había en el lugar y de la que quedan muchos restos. La posición en plena ladera de un monte que la supera en altura no es tampoco la más idónea. La consigno simplemente para evitar futuras confusiones.

Parajes Naturales

Parque Natural del Río Dulce
A ocho kilómetros de Sigüenza, en dirección hacia la autovía de Aragón, visitamos la villa de Pelegrina, cuyo nombre significa “bella perspectiva”. Entre los siglos XII y XVIII fue residencia veraniega de los Obispos, quienes mandaron construir un castillo en lo alto del espigón que separa los valles del río Dulce. Hoy sus ruinas coronan uno de los más bellos parajes de la zona, convertido en parque natural.
El Parque está recorrido por una hoz del mismo río encañonada a su paso por los pueblos de Jodra, Pelegrina, La Cabrera y Aragosa. El páramo típicamente alcarreño, de edad Jurásica y Cretácica, está cubierto por encinares y quejigales más y menos abiertos y envejecidos, salpicados por pequeños sabinares y rebollares más residuales. Además de zonas arbustivas con cambrones, aliagares, tomillares y esplegares.
La continentalidad climática y los suelos poco evolucionados sobre calizas y dolomías condicionan la existencia de comunidades vegetales especializadas en sobrevivir en ambientes particularmente duros. Además son importantes en estas zonas rocosas las comunidades de plantas rupícolas y glerícolas que ocupan, respectivamente, los numerosos escarpes y gelifractos activos.
Éstos forman una importante área de nidificación para el águila perdicera, la real, el alimoche, el buitre leonado, el halcón peregrino o el búho real. En el fondo del valle los retazos de bosque en galería ensombrecen y dan vida al curso del río. Sauces, chopos, fresnos y arces, y una extensa repoblación de chopo negro de variadas tonalidades a lo largo de las estaciones. Aves riparias como la oropéndola, el mirlo acuático, el martín pescador o las lavanderas revolotean entre los arbustos buscando frutos o tejiendo su nido. Además las aguas claras y rápidas de este río crean un nicho adecuado para la trucha común, la nutria o el desmán de los Pirineos.
En la carretera, un mirador erigido en memoria de Félix Rodriguez de la Fuente, nos permite disfrutar de la belleza de las vistas, sobrevoladas por garzas y buitres. Este impresionante paisaje tiene su continuidad en La Cabrera, situada a escasos kilómetros, donde se dibuja caprichoso un horizonte de altas paredes rocosas bordeando el Río Dulce.

Fiestas de interés

San Vicente Mártir (22 de enero). Dice la historia que esta es la fecha de la reconquista de la ciudad de las manos del obispo Don Bernardo de Agen, y como tal la celebra, en honor a su patrón, declarándola fiesta local. La cofradía de San Vicente se encarga de organizar varios días de asueto. La víspera, tras el último ejercicio de la novena, donde se adora la reliquia, una hoguera nocturna arde frente a la iglesia en que se guarda el Santo, en la Plazuela de San Vicente, lugar donde se encuentra la Casa del Doncel.
El día 22 tiene lugar la misa de hermandad y la procesión por las calles de la ciudad. También suele celebrarse el tradicional Festival de Dulzainas, homenaje a Jose María Canfrán, en el Parador de Turismo. Al día siguiente, “San Vicentillo”, en el clásico “bibitoque” se invita a todos los asistentes a beber vino y bailar, al son de la gaita y el tamboril, repartiéndose naranjas y caramelos en la tarde seguntina que transcurre en las eras del Castillo o bajo los soportales de la Plaza Mayor.

Semana Santa. La Cofradía de la Vera Cruz (s. XVI) y la del Santo Sepulcro (s. XVII) son las encargadas de organizar las procesiones de El Domingo de Ramos, el Cabildo catedralicio y la Corporación Municipal acompañan el paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén entre palmas y ramos de olivo bendecidos. Tras procesiones diarias llega el Viernes Santo, día en que por la mañana desfilan todos los pasos que han salido de sus parroquias para juntarse a medio día en la Plaza de Don Hilario Yaben. Ordenadamente, conforme a los hechos, el pueblo sigue en la calle la secuencia de la pasión y muerte en la Cruz. En el crepúsculo, tras dar la vuelta a la Catedral al son de cajas destempladas, aparece a los ojos de la muchedumbre que espera en el atrio un Cristo exánime, escoltado y a hombros de ""los Armados"".*
Tras la urna acristalada que lo recoge, la Virgen de la Soledad, de precioso luto aterciopelado, llora al Hijo en la oscura noche seguntina. Llegados a la Residencia de Ancianos, que incluye la que fuera Ermita de San Lázaro, son acogidos en medio de un impresionante silencio que se rompe tras la pregunta: ""¿Quieeeén? Jesús el Nazareno, Rey de los Judíos"". Es la última ocasión para contemplar la figura de los Armados o hermanos de carga que, a sus hombros, pasean las imágenes. Camisa blanca, chaquetilla y calzón negros, coleto de cuero, mallas (peto y espaldar) y faja de cardenal con lazada, visten hombres como guerreros a quienes el casco impide identificar. Figuras únicas en la geografía española que, enguantados, sujetan una lanza como si el tiempo no hubiera pasado.
El Domingo de Pascua se celebra la Procesión de la Alegría. En la Catedral, ante el altar de la Virgen de la Mayor se encuentran el Cristo resucitado y su Madre, la Virgen de la Alegría. Desde aquí hasta Nª Sª de los Huertos acompañados por los Gaiteros de Sigüenza y después, al lado, en la puerta central de la Alameda, la quema del Judas, un pelele relleno de paja y petardos

Marcha al Santuario de la Virgen de la Salud (2º domingo de mayo). La tradición de las romerías al santuario de Nª Sª de la Salud parece ser tan antigua como lo es la primitiva ermita, celebrándose el siguiente domingo de la Natividad. El segundo domingo de mayo, a las nueve de la mañana, se congregan los peregrinos en el atrio de la Catedral seguntina marchando a pie hasta Barbatona. Dos horas después, en una explanada, se oye la Santa Misa que suele presidir el prelado de la Diócesis, acompañado generalmente por algún hermano de igual categoría. Tras ella, miles de familias disfrutan de una comida campestre. El día se aprovecha adorando la imagen de la Virgen y pasando a los niños bajo su manto.

Corpus Christi. En este día, la custodia sale de la Catedral precedida por los niños y niñas seguntinos que este año han tomado la primera comunión (con los trajes que llevaron aquel día) escoltada por los canónigos que visten capas bordadas en oro. Tras recorrer varias calles cercanas desde cuyos balcones llueven pétalos de rosas, llega la comitiva a la Plaza Mayor, donde se exhibe el Santísimo mientras el gentío se arrodilla.

San Juan (23 de junio). Los días previos, niños y niñas del barrio andan tras los mayores pidiéndoles ""una perrilla p´al arco de San Juan"". La víspera con ramas de chopo y rosas, una mesa con faldas de seda y un retrato del Bautista se hace un altarcillo en cada barrio, es su Arco de San Juan. Los chavales se disfrazan, ellas de sanjuaneras y ellos de lo que sea pero con bigotes y patillas de carbón y se cantan coplas hasta las tantas. Al día siguiente se desayuna chocolate con bollos, y si da para más, se almuerza. Dignos de visitar son cada uno de los arcos, todos de color y primavera. ¡Ah!, también las mozas reciben esa noche rosas o cardos, allá cada cual.

Santa Marta (29 de julio). Es la fiesta del gremio seguramente más numeroso de la población, el de hostelería. Una charanga recorre desde primeras horas la ciudad antes de trasladarse a la residencia de ancianos donde se celebrará la Santa Misa. A mediodía, tras su comida de hermandad, invita la cofradía al pueblo a presenciar un festejo taurino para terminar la jornada con una verbena popular en el parque de la Alameda.. En esta celebración tambien participan los Gigantes y Cabezudos, que salen de la Plaza Mayor acompañando a la Charanga y rodeados de niños hasta llegar a la alameda.

Nuestra Señora de la Mayor y San Roque (15 y 16 de agosto). En torno a estos dos días se celebran las fiestas de la ciudad. Comienzan con la tradicional caravana en que las coloristas peñas acompañan a la Reina de las Fiestas y su Corte hasta la Plaza Mayor donde se da lectura al pregón que proclama una semana de fiesta y alegría. A partir de ese momento cualquier visitante es, como siempre, bien recibido en las peñas y se le invita a beber y bailar cuanto quiera, hasta que se eche la llave para acudir al encierro.
Toros, paseos de gigantes y cabezudos, el lanzamiento de bombas japonesas con regalos para los niños, los concursos deportivos y culturales, actuaciones musicales y verbenas completan la oferta lúdica de estos días, que terminarán con la quema de una espectacular colección de fuegos artificiales. La procesión nocturna de la Virgen de la Mayor *, patrona de la ciudad, en su floreada carroza, acompañada por el monumental rosario de los faroles, indicada por fin a los seguntinos más optimistas que ya sólo falta un año para el comienzo de sus próximas fiestas.

Navidad No sólo para cantar villancicos sino también y principalmente coplas satíricas sobre los sucedidos del año que se acaba, sale a la calle la Rondalla Seguntina a la que se espera a la hora del vermú. Pepe Cerezo, su ""alma mater"", y otros clásicos lanzan el dardo que corean los instrumentistas o quien quiera que se anime, mientras las zambombas suenan al ralentí. La tonadilla es propia de Sigüenza y da gloria oirla. Llega la rondalla al medio siglo en estas fechas y se echó a la calle para pedir por los ancianos; hoy, las cosas han cambiado pero cumple con un deber escrito en el aire: la tradición.

Jornadas Medievales
. La localidad de Sigüenza acoge el segundo fin de semana de julio las Jornadas Medievales, organizadas anualmente por la Asociación Medieval de Sigüenza y con las que se conmemora el destierro de Doña Blanca de Borbón que, prisionera de su esposo, el rey Pedro I de Castilla, pasó largos años recluida en el Castillo de Sigüenza, actualmente Parador de Turismo.
Estas jornadas contemplan diversos actos a lo largo del año que culminan en el segundo fin de semana de julio con el desarrollo de un programa de actividades en el que participa toda la ciudad engalanada y ambientada en el medievo, con sus habitantes vestidos de época. Un mercado medieval permite al viajero disfrutar de los puestos de viandas, encajes, adornos, dulces y otros productos de la época. Durante estas jornadas el mercado medieval solamente aceptará la moneda de curso legal de la época, ""el maravedí"", que se podrá adquirir en los puestos de información de la Asociación Medieval. Dentro de todas las actividades destaca el ""asalto al Castillo de Sigüenza"" que se lleva a cabo por el grupo seguntino de espeleología que, por este día, se convierten en los caballeros y villanos partidarios de Doña Blanca de Borbón que intentan liberar a la reina de los muros del castillo-fortaleza. También hay actividades por la noche con la denominada Noche de embrujo, en la que las comparsas de brujas, esqueletos, damas blancas y negras, elfos y otros habitantes de la noche seguntina darán rienda suelta a sus fechorías. Recorrerán la calles medievales hasta el castillo y allí realizarán bailes, rituales y ceremonias.
Sigüenza y sus habitantes además de preservar y difundir su patrimonio milenario, organizan actividades relacionadas con la cultura más actual como el cine, el teatro y el recién inaugurado Festival de Jazz.
Existen además muchas formas de recorrerla a través del recorrido de la Ruta Turístico Literaria del Camino del Cid...


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