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El Puente del Arzobispo

El Puente del Arzobispo es una localidad con sabor medieval. El puente del siglo XIII que le da nombre y que cruza el río Tajo en su paso hacia Lisboa es impresionante. Se ubica en la provincia de Toledo, y a sus calles repletas de encanto y unos paisajes de gran belleza que la rodean, se suma su cerámica, similar a la talaverana, pero con particularidades propias que te proponemos descubrir...

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Acercándonos a Puente del Arzobispo

Sus raíces históricas

Las raíces históricas de El Puente del Arzobispo están ligadas a la construcción del puente de piedra que le da nombre, manadado construir por don Pedro Tenorio, Arzobispo de Toledo y Duque de Estrada en el siglo XIII, sobre el río Tajo.

Tras seiscientos años de construción, hoy es un nudo importante de comunicaciones en la comarca de La Campana de Oropesa por estar situado en un lugar estratégico: por el circulan hoy vehículos e incluso ganado, (durante siglos lo hicieron los gandados en su anual viaje de las tierras altas y frías de León y Ávila a las calientes de Extremadura), peregrinos en su camino al Monasterio de Guadalupe, viajeros que acuden en busca de su artesanía más preciada...

Sin lugar a dudas las primeras viviendas que se construyeron aquí surgieron en torno al puente, y en torno al palacio de don Pedro Tenorio, hoy en día en una preciosa casa de viviendas familiares. Desde ese lugar, el palacio dominaba el río y más tarde formó, con el hospital para peregrinos y la iglesia, parte de la zona urbana más noble. Hoy todo ello es el entorno de la Plaza de España, el hospital ha sido convertido en Residencia de Ancianos y la Iglesia sigue estando perfectamente conservada.

Puente del Arzobispo
Las ventajas geográficas, estratégicas y económicas del enclave, unidas a las grandes construcciones promovidas por arzobispo Tenorio, hicieron que la inicialmente modestísima alquería se convirtiera rápidamente en una próspera población con un denso caserío y una elegante trama urbana: feria, mercados, pequeño comercio, hospederías, mesones...

Conocida la bondad de las tierras arcillosas de la margen izquierda del Tajo, comenzó pronto su explotación para la alfarería, y esta industria empezó a absorver buena parte de la población obrera: excavar la tierra, manipular la arcilla, transportarla, traer la leña para los hornos... Hoy en día la cerámica de Puente del Arzobispo es la primera fuente de ingresos de la población. Los alfares puenteños producen platos, barreños, cazuelas, botijos, cántaros y jarros... Sus piezas tienen cierto ruralismo que les dá la gracia y carácter.

Paseando por El Puente del Arzobispo

Recorrer El Puente del Arzobispo implica un paseo agradable, en el que descubrir un pueblo lleno de encanto y lugares que nos hablan de su esplendor medieval. En su caserío destaca el Convento de los Franciscanos, situado según los antiguos a un centenar de pasos del propio pueblo y que en la actualidad, debido al crecimiento del municipio, se encuentra inserto en el mismo. En el convento de los franciscanos descalzos, se veneraba la imagen de Nuestra Señora de Majano. Esta Virgen se llamaba así porque según la tradición se apareció sobre un montón de cantos y piedras, a un Sacristán del pueblo vecino de Alía. El templo constaba de cinco altares y un retablo mayor. La residencia de los propios frailes constaba de 17 celdas, dos oficinas, dos claustros, una cueva y una magnífica huerta. Data del siglo XVII.

Los Molinos harineros fueron utilizados durante siglos para moler el grano con cuya harina los vecinos elaboraban el pan. Estos molinos funcionaban durante todo el año, gracias a la gran fuerza y abundancia de las aguas del río Tajo. Se componían de cinco grandes piedras o muelas muy veloces. Construidos a base de mampuesto de granito y con fuerte mortero de cal, en la actualidad permanecen en desuso, conservando su valor etnológico.

El Puente del Arzobispo, molinos harineros El gran protagonista del lugar es el Puente de Piedra que da nombre al pueblo. Fue mandado construir en 1380 por el entonces Arzobispo de Toledo y Duque de Estrada, don Pedro Tenorio. Las obras finalizaron en 1388. Se realizó en granito, y se compone de arcos de medio punto que van disminuyendo hacia los lados. Por el arco mayor discurre todo el caudal del río. El arco central mide aproximadamente 14,5 m desde la superficie del agua. De los dos arcos centrales arrancaban dos torres labradas en sillería de granito; ambas sólidas construcciones que defendían el Puente. Fueron derribadas a finales del siglo XIX, por lo que según se afirmaba impedían el tránsito.

Puente medieval de Puente del Arzobispo, río tajo. El Rollo de justicia, de tipo gótico y labrado en granito, está dividido en cinco partes: gradas, basa, fuste, capitel y remate. Es uno de los ejemplares más valiosos que se conservan en la provincia de Toledo por su esbeltez y conservación. Según las fuentes, la picota o rollo jurisdiccional de Puente del Arzobispo es de las llamadas "De dar garrote", aunque no existe ningún documento que confirme, que en la misma se ejecutó a alguna persona.

El Puente del Arzobispo, rollo jurisdiccional La Iglesia Parroquial de Santa Catalina de Alejandría se construyó al lado de lo que hoy es la Residencia de ancianos de Santa Catalina, antiguo hospital para los peregrinos que se dirigían al Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe. En la construcción de la iglesia se emplearon los estilos gótico y mudéjar, y de ambos se conservan hoy testimonios, a pesar de la reforma que se hizo en esta iglesia en el siglo XVIII. La torre-campanario es de estilo renacentista, labrada en el siglo XVII en buena sillería de granito con remate de bolas. Iglesia Parroquial de El Puente del Arzobispo

De fiesta en El Puente del Arzobispo

El Puente del Arzobispo celebra a lo largo del año una serie de fiestas, unas de profundas raíces religiosas y otras de carácter más lúdico y popular.

Entre ellas está la romería de la Virgen de Bienvenida, celebrada cada lunes de Pascua, con desfile de carrozas y romeros hasta la ermita donde se celebra la Santa Misa solemne, seguida de la procesión con la imagen. Después de degustar la comida campera que cada puenteño prepara en los aledaños de la ermita, se procede a la celebración de juegos infantiles y diversas competiciones deportivas. Por la tarde tiene lugar el rezo de vísperas y la verbena, y para despedir el día el Canto de la Salve a la Virgen. Es sin duda un día muy esperado por todos lo puenteños, de convivencia vecinal y alegría para todos. La imagen que aquí aparece corresponde a la Ermita de Bienvenida.Ermita de Bienvenida, El Puente del Arzobispo

El 24 de junio se celebra San Juan, con su tradicional Mercado de San Juan, de una duración de casi diez días. En la actualidad este mercado conjuga aires del pasado mediante la representación y exposición de oficios artesanos de la comarca, y de toda Castilla-La Mancha (mimbre, esparto, cuero, cerámica, forja...). Los puenteños se remontan al pasado decorando también las fachadas de los edificios y usando atuendos de antaño: enaguas, corpiños, refajos para las mujeres y fajines, pana, blusones de alfarero y sombreros para los hombres.
A todo ello se une cada año la representación de la famosa "Moja de la Tralla", donde desplazándose al entorno de las riberas del Tajo y coincidiendo con la inauguración del mercado, el Patriarca de los gitanos, en tiempos pasados mojaba su tralla augurando la buena venta de sus productos en el mercado. A todo ello se suman degustaciones de productos de la comarca y encuentros de folklore popular, pasacalles y bandas de música de toda la Campana de Oropesa.

Cada 19 de julio El Puente del Arzobispo celebra las Santas Alfareras, esto es, Santas Justa y Rufina. De entre las actividades que se desarrollan destaca por su diversión el Bautizo del Barro. Nacido de la importancia que posee la arcilla para los habitantes de El Puente del Arzobispo, la actividad consiste en el bautizo -literal- por parte de los asistentes, de una lluvia de arcilla líquida en la que todos los participantes disfrutan empapándose de arcilla, la materia esencial que se utiliza para realizar las piezas cerámicas de la localidad. La festividad se inició en 2003 y se inserta dentro de una amplia programación de festejos en la que se ofrecen exposiciones y concursos de cerámica y alfarería, además de actuaciones musicales. El Puente del Arzobispo, fiesta "Bautizo de barro"

La Patrona de El Puente del Arzobispo es Santa Catalina de Alejandría, celebrada cada 24 y 25 de noviembre. Se celebra con la tradicional quema de los chozos en la víspera, la procesión, el concurso de migas, la verbena... El chozo no es otra cosa que una gran hoguera en la que los vecinos asan todo tipo de manjares para ser degustados en familia, con amigos, vecinos... y alrededor del fuego permanecen hasta altas horas de la madrugada, cantando y bailando al calor de la lumbre del chozo.

La Cerámica del Puente del Arzobispo

Como uno de los lugares más entrañables para poder disfrutar del arte de la cerámica, hoy en día pueden visitarse en El Puente del Arzobispo más de sesenta fábricas de cerámica.

Desde el siglo XVI se empieza a conocer ya la existencia de este hermoso oficio en El Puente del Arzobispo. En su origen los tonos utilizados para la decoración de dicha cerámica eran el azul, amarillo, anaranjado y negro. Hacia finales del siglo XIX y principios del XX se empezó a fabricar el color verde (óxido de cobre) que caracteriza la cerámica de este lugar, y especialmente se empezaría a dar una clara distinción con respecto a la cerámica de Talavera de la Reina que hasta ese momento habían compartido la misma policromía.

Cerámica de El Puente del Arzobispo. Así pues, Puente ha adoptado en la actualidad el color verde como sello de distinción en su cerámica.

La loza fabricada en Puente era principalmente de uso cotidiano: platos, lebrillos, salvillas, saleros, jarros borrachos, cántaros... que eran decorados con temas paisajísticos, destacando las escenas de caza y montería, bodegones, motivos que muestran las costumbres de carácter popular como aldeanos con sombreros, dibujos de árboles, mariposas, gallos... y una amplia variedad de fauna relacionada con el lugar de donde surgen, sin dejar de destacar las típicas campanillas con forma de mujer.

El Puente del Arzobispo, ceramista. A pesar de su origen de carácter popular, la cerámica de El Puente del Arzobispo ha sabido abrirse a tendencias más estilizadas y artísticas, como las renacentistas introducidas en Talavera y Puente por Jan Floris en el siglo XVI, y conocidas como Cenefas de Renacimiento en las que destaca la policromía de azules, amarillos y ocres. Otra influencia importante fue la mudéjar, que aparecerió sobre todo en la fabricación de azulejos de arista o “cuerda seca” que hacia el siglo XVII (1722), recubrieron la cúpula de la torre de campanas de esta localidad.


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