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Escalona

Escalona es un lugar lleno de encanto. Lo encontramos en la provincia de Toledo. Llegar a Escalona y contemplar su castillo majestuoso desde las inmediaciones del río Alberche, que busca su desembocadura en el río Tajo, es disfrutar de un paisaje espléndido, que conjuga a la perfección la belleza de la naturaleza con la del patrimonio monumental en esta localidad toledana. Anímate a experimentarlo.

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Descubriendo Escalona

Algo de su historia...

La historia de Escalona es quizá una de las de más solera de la provincia de Toledo. En su recinto se han hallado restos de civilizaciones celtas e iberas. El paso de romanos y visigodos está también perfectamente documentado a través de restos arqueológicos.

Pero sin duda su importancia histórica la cobra en la Edad Media. Fue reconquistada a los árabes por el rey Alfonso VI a su paso hacia Toledo. Su situación estratégica, rodeada en una gran parte por el río Alberche, hizo de Escalona una plaza casi inexpugnable.
En el año 1118 el rey Alfonso VII le concede fuero real, y en 1130 le fue otorgado a sus pobladores el fuero de los castellanos de Toledo.

Pasó por diferentes propietarios, hasta que llegó a manos de don Álvaro de Luna, quien partió desde Escalona a Valladolid para ser ejecutado en 1453. La población fue defendida por su esposa Juana Pimentel, la conocida como La Triste Condesa.

El Castillo: ayer y hoy de una fortaleza

Es uno de los castillos con mayor valor histórico de los conservados en la provincia de Toledo.
Como arriba se señala, Escalona fue reconquistada a los árabes en 1083, quienes habían establecido aquí un puesto vigilante y defensivo, aunque quizá el puesto más importante estaba en el Alamín, aguas arriba.
Alfonso VI, en su avance y cerco a Toledo, tomó esta plaza, como otras que controlaban el Tajo, con vistas a cercar la ciudad; este rey concedió rápidamente carta de población en Escalona a Diego y Domingo Álvarez y es en esta época donde encontramos el embrión del castillo, que nunca fue tomado después por almohades y almorávides.
En 1281 pasó a manos del infante don Manuel, y las torres albarranas fueron construidas por su hijo, el infante don Juan Manuel.
Castillo de Escalona En 1424, Don Álvaro de Luna, Condestable de Castilla, habilitó el edificio para usarlo como residencia particular, pudiéndose afirmar que aquí comienza la estampa del castillo que hoy disfrutamos. Así, en 1435, el Condestable inicia la construcción de un inmenso palacio: ostentosa, fuerte, elegante y lujosa muestra declaración de poder. Según cuentan, un rayo destrozó la torre mayor en 1438, y artífices alemanes vinieron a reforzar las obras del castillo, y sus estructuras dedicadas a la artillería.

Muerto el Condestable, su viuda doña Juana Pimentel, aguantó tres años en el castillo hasta que el rey Enrique IV la pasase a manos de su valido el Marqués de Villena, don Juan Pacheco, marquesado que lo mantuvo hasta siglo XVII, cuando pasara a la casa del duque de Arcos.

En el siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia, se destruyó y quemó, y desde entonces el deterioro progresivo y el abandono, junto con la rapiña de piezas de arte y elementos de ornamentación, han hecho que el castillo llegue hasta nosotros sin el esplendor que tuvo en su día. A pesar de todo, conserva gallarda su silueta y su impresionante figura. En 1853 el duque de Frías comenzó a desescombrarlo y techarlo, pero sus sucesores no siguieron su ejemplo y el edificio fue vendido. Adquirido por un entusiasta de los castillos, está consolidado y restaurado.

Fue declarado Monumento Nacional en 1922, cuando ya había sido privado de todos sus elementos artísticos interesantes, especialmente sus ricas yeserías mudéjares que asombraban tanto por su riqueza.

El Castillo hoy

El edificio está dividido en dos cuerpos, con aproximadamente la misma extensión. El primero de ellos constituye la plaza de armas. El segundo lo ocupa el palacio señorial construido por Don Álvaro de Luna. La robusta torre del homenaje destaca en todo el conjunto. De planta cuadrada y 22 metros de altura, estaba formada por diversos pisos y un complicado sistema de acceso que hacía muy difícil la entrada al recinto. Con apenas vanos en sus muros, está rematada por almenas.

Pasado el arco de acceso al palacio se accede al patio interior, cuyas veinte columnas con capiteles artísticos fueron expoliadas durante el siglo XIX. Entre sus distintas dependencias destaca el salón principal, con un pequeño aposento que pudiera ser la capilla, decorado con yeserías y bóveda de crucería ojival.

La visita
Es de propiedad privada. El acceso al exterior es libre, y su interior se abre especialmente para grupos de estudio e investigación, pidiendo permiso a sus propietarios a través del Ayuntamiento.

Un paseo por Escalona incluye...

Conocer las antiguas murallas que rodean casi por completo al pueblo, la Iglesia Parroquial de San Andrés, el Monasterio de la Inmaculada, todo ello haciendo juego con la historia y la grandeza del castillo.

Calles de Escalona Pero Escalona también es las alamedas junto al río, con merenderos de antiguo estilo, la Plaza Mayor, donde podemos encontrar incluso el pilar contra el que Lázaro estrelló al ciego o las tiendas de buenos embutidos ibéricos.

Todo ello, nos invita, al contrario que hizo Lazarillo, que tomó “la puerta de la villa a los pies de un trote”, a demorarnos en un recorrido pausado que nos permita saborear cada lugar y cada paisaje de esta localidad.

Escalona y El Lazarillo

Así menciona Lazarillo a Escalona... (Tratado I)

"Estábamos en Escalona, villa del duque della, en yn mesón, y dióme un pedazo de longaniza que la asase. Ya que la longaniza había pringado y comídose las pringadas, sacó un maravedí de la bolsa y mandó que fuese por él de vino a la taberna. Púsome el demonio el aparejo delante los ojos, el cual, como suelen decir, hace al ladrón, y fue que había cabe el fuego un nabo pequeño, larguillo y ruinoso, y tal que, por no ser para la olla, debió ser echado allí. Y como al presente nadie estuviese sino él y yo solos, como me vi con apetito goloso, habiéndome puesto dentro el sabroso olor de la longaniza, del cual solamente sabía que había de gozar, no mirando qué me podría suceder, pospuesto todo el temor por cumplir con el deseo, en tanto que el ciego sacaba de la bolsa el dinero, saqué la longaniza y muy presto metí el sobredicho nabo en el asador, el cual mi amo, dándome el dinero para el vino, tomó y comenzó a dar vueltas al fuego, queriendo asar al que de ser cocido por sus deméritos había escapado."

Escalona, cerámica con dibujos sobre El Lazarillo. Templete de música. Y para seguir los pasos de El Lazarillo desde tierras de Ávila hasta Toledo, "ciudad imperial", Castilla-La Mancha te propone la Ruta Turístico Literaria El Lazarillo.

Las fiestas de Escalona

Entre sus fiestas destacan en el mes de agosto la Asunción y de manera especial San Roque, las cuales se celebran los días 15 y 16. En estas fechas se realizan numerosos actos culturales, taurinos y de otras variadas actividades. En diciembre se celebra con mucha festividad el día de la Inmaculada Concepción.

No podemos irnos de Escalona sin...

Acercarnos al Convento de la Concepción, donde sus monjas elaboran exquisitos dulces (mojicones, mantecados de almendra, hojaldritos…) cuyas recetas artesanales custodian celosamente, y que son obligatorios llevar como recuerdo del lugar.


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