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Illescas

Hablar de Illescas es hablar de una localidad de la provincia de Toledo en plena expansión, debido en gran parte a su cercanía a Madrid, pero es también hablar de El Greco y de la Virgen de la Caridad.
En nuestra visita a Illescas descubrimos una excepcional herencia artística legada por uno de los pintores más geniales de la Historia. 5 lienzos únicos se albergan en el Santuario de la Virgen de la Caridad, imagen coronada Reina canónicamente, y cuya advocación y milagros despiertan la fe de lugareños y extraños. Te invitamos a conocer tode esto y mucho más en Illescas.

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Descubriendo Illescas

Pinceladas de Historia

Illescas estuvo poblada desde la Prehistoria. La leyenda remonta su fundación al año 2621 a.C. por los griegos, que la denominaron Ilarcuris. Los datos ciertos más antiguos son los proporcionados por las excavaciones realizadas en el yacimiento de El Cerrón, donde se asentó un poblado celtibérico desde fines del siglo V al siglo II a.C. Estuvo habitada también en época romana.

En el año 636 San Ildefonso fundó aquí un monasterio de religiosas benitas dedicado a la Virgen María, junto a la aldea que pasó a denominarse Villa Dubiense, y cuya ubicación hoy desconocemos con exactitud.
Junto a él se construyó un pequeño hospital y una ermita donde se colocaría la imagen de la Virgen de la Caridad.

Tras la invasión árabe de la Península Ibérica en el año 711 se construyó un alcázar y algunas fortificaciones. Posteriormente fue tomada en 1085 durante el proceso de reconquista de Toledo por Alfonso VI. Este rey ordenó reedificarla y amurallarla. Después fue donada al obispo de Toledo en fecha indeterminada y en 1124 se convirtió nuevamente en territorio realengo. En 1154 Alfonso VII otorgó la carta puebla y cuatro años después la villa volvió a pertenecer al señorío arzobispal hasta 1575, fecha en que pasó definitivamente a la jurisdicción real.
Durante estos siglos fueron frecuentes los litigios entre la villa y el cabildo catedralicio.

El siglo XVI comenzó marcado por el importante patrocinio que ejerció el Cardenal Cisneros, fundador en Illescas de un Pósito, del Convento de las Concepcionistas Franciscanas y del Hospital de la Caridad. Por encargo suyo se restauraron el alcázar y el recinto amurallado.

El Cardenal Cisneros y El Hospital de la Virgen de la Caridad de Illescas, de  Alejandro Ferrant
Fue en este siglo un lugar de recreo para los reyes, como lo había sido en siglos anteriores, aunque temporalmente Illescas perdió el favor real, porque durante la Guerra de las Comunidades, el illescano Francisco de Guzmán perteneció al ejército comunero como capitán de las compañías de Padilla.

Desde 1575 el concejo ejerció el gobierno municipal de forma autónoma quedando organizado en dos diputados por cada estado. En 1561 la población alcanzaba los 12.000 habitantes, cifra que en los siglos posteriores fue disminuyendo. A mediados del XVIII, según la información que ofrece el Catastro de Ensenada, Illescas se había convertido en un núcleo semiurbano con una importante presencia de hidalgos y clérigos y con una población en 1752 de 1.481 habitantes.

En el siglo XIX el proceso desamortizador afectó a las instituciones eclesiásticas y las tropas francesas desmantelaron un monasterio de franciscanos descalzos; los restos del edificio fueron vendidos en la segunda desamortización. Se inició un lento desarrollo a finales del XIX, a lo que contribuyó la llegada de la línea férrea hacia 1876 y con ella la mejora de las comunicaciones.

Con la llegada del siglo XX comenzó una lenta recuperación demográfica, que ha culminado en una verdadera explosión demográfica desde los años 60, acompañada de la expansión de su casco urbano y de un gran desarrollo industrial y del sector servicios.

Recorriendo Illescas

La Calle Real ha sido durante siglos el eje de la vida de la villa como lugar de paso y tránsito de viajeros entre dos de sus puertas, las de Madrid y Toledo. Estaba jalonada de posadas para albergar a los transeúntes y de casas señoriales habitadas por las familias hidalgas de las que aún se conservan algunos escudos en sus fachadas.

Plaza de las Cadenas: situada delante de la Iglesia de la Caridad, conserva un olmo de unos 500 años. Según cuenta la tradición es el olmo en el que quedó atado el burro que transportaba a Francisca de la Cruz.
Olmo del Milagro: según la tradición popular puede proceder de finales del siglo XVI. De ahí procede el nombre popular más habital, aunque también se le designa como Olmo de la plaza de las Cadenas y Olmo de la Virgen. Forma parte del acerbo cultural de Illescas.

Plaza del Salvador: debe su nombre a que en esta plaza existía la antigua parroquia románica del Salvador del Mundo, en el arrabal del sur, desaparecida en 1838.

Plaza de Colón: en ella hay una fuente de piedra de cuatro caños con una estela que la data en 1884, aunque posiblemente algunos de sus elementos se remonten al siglo XVIII. Dicha fuente estuvo anteriormente en la Plaza Hermanos Fernández Criado.

Plaza Hermanos Fernández Criado y Plaza Mayor: espacio público articulado en dos, en medio de los cuales se enclava la Iglesia de la Asunción de Santa María, y en uno de sus extremos el Ayuntamiento. Es una plaza poligonal que se configura como un espacio urbano protegido, que conserva edificios de dos alturas de fines del siglo XIX y de principios del XX, junto a otros de nueva construcción que intentan conservar la homogeneidad y estética del espacio.La iglesia parroquial de Santa María, de estilo mudéjar conserva hoy un aspecto que se debe a su remodelación de los siglos XV y XVI. La torre mudéjar, de planta cuadrada de mampostería y ladrillo, imita los alminares típicamente mahometanos. Esta iglesia parroquial y su torre fueron declaradas monumento nacional en 1920.

Plaza del Mercado: denominada así al menos desde el siglo XVIII, conserva una cruz en el lugar que debió existir otra más antigua que ya se mencionaba en el mencionado Catastro de Ensenada.

En ella se ubica también el Ayuntamiento Nuevo: el edificio que lo alberga ocupa el solar de la que fue cárcel desde 1582, posteriormente reparado y ampliado en el siglo XVIII. Posiblemente reedificado en el siglo XIX, de él se conserva la fachada neomudéjar, quedó prácticamente destruido durante la Guerra Civil y posteriormente reconstruido, se convirtió primero en escuela de formación profesional y desde el año 2002 en sede de las oficinas del ayuntamiento.

Iglesia Parroquial de Santa María, Illescas El Arco de Ugena: está situado al extremo de la calle del Greco, desde donde se inicia el camino a la vecina localidad de Ugena. También conocido como “Puerta de Ugena”, es una de las puertas de la antigua muralla que rodeaba Illescas en la Edad Media. No se han encontrado documentos donde se recojan datos concretos de las características de estas murallas, aunque se cree que fueron construidas a principios del siglo XII por mandato de Alfonso VI, rey que recuperó Illescas para la Cristiandad en 1083, confirmándola con el nombre de Illescas y donándola a la Iglesia de Toledo.
Restauradas estas murallas en diversas ocasiones, la primera por el rey Sancho IV, más tarde en tiempos del arzobispo de Toledo don Pedro Tenorio y por último en 1503 por orden del Cardenal Cisneros.
Sufrieron desperfectos en las revueltas de don Álvaro de Luna y en la Guerra de las Comunidades. Con el tiempo se desmoronaron por completo, y sólo se pudo conservar el Arco de Ugena, si bien desapareció el adarve y coronamiento y la bóveda que tenía en su interior, no disponiendo en la actualidad de datos ni documentos gráficos que nos pudieran mostrar su aspecto original.

El Santuario de Nuestra Señora de la Caridad de Illescas: este bellísimo e importante monumento se compone de dos partes perfectametne diferenciadas en el tiempo, en sus estructuras y en el destino. Por un lado el Hospital y por otro el Santuario. En el Hospital se practica la caridad para con los enfermos y necesitados; en el Santurario se rinde culto a la Madre de la Caridad, esto es, a la Virgén María.
El Hospital propiamente dicho fue erigido por Cisneros en 1500 con trazas de Pedro Gumiel. Este soberbio edificio es de estilo renacentista de planta de cruz latina, orientado de Suroeste a Nordeste, y en situación dominante por haberse construido en un alto.Santuario de la Virgen de la Caridad de Illescas Se oberva una influencia herreriana y el proceso de la evolución natural de la arquitectura española. El clasicismo, la sobriedad, la desaparición de las bóvedas de nervios, el empleo de bóvedas romanas y la utilización de mampuesto de ladrillo, típicamente toledana, hacen que este monumeto sea uno de los más representativos de la arquitectura española clasicista, al influjo escurialense. El gran crucero tiene cuatro capillas laterales pequeñas con bovedamiento de tipo romano, y separándola de los pies, una maginifica reja de hierro, renacentista de estilo toledano. La fachada de la cabecera es, igualmente, de aparejo toledano. Esta fachada da a la calle del Transparente, llamada así por tener el transparente o ventana que ilumina de luz solar el Camarín y trono de la Virgen.

El legado del Greco en Illescas

Inagurado el Santuario de la Caridad el 4 de junio de 1600, el Patronato encargado de su administración se dispone a su ornamentación. Aparte de otras joyas para la imagen de la Virge, la obra principal que se incorpora al templo es la pictórica de El Greco.

Está constituida por cinco cuadros magníficos: el famoso San Ildefonso, y La Caridad, La Coronación de la Virgen, La Natividad y La Anunción, así como los retablos del Altar Mayor y los de las capillas adyacentes.

Se cree que El Greco realizó en primer lugar el San Ildefonso. Después, según se halla perfectamente documentado por convenio de 18 de marzo de 1603, se encargó de la confección de los restantes cuadros y retablos. San Ildefonso aparece escribiendo su Tratado sobre la Virginidad perpetua de María. El motivo de que fuese escogido ese tema para el cuadro se debió seguramente a que fue este Santo el que trajo la imagen de la Virgen a Illescas.

San Ildefonso, El Greco. Illescas Esta última obra constituye un grandioso conjunto que simboliza La Glorificación de María, representada por cuatro aspectos de su ser: primero, como mujer mortal, escogida para recibir la Gracia de Dios: La Anunciación; segundo, como Madre de Dios: La Natividad; tercero, como intercesora de la Humanidad: La Caridad; y cuarto como Reina del Cielo: La Coronación.

La Natividad, lienzo de El Greco, Illescas. Si El Greco en su empresa illescana consiguió una obra de una calidad artística altísima, el desenlace de su relación con Illescas fue muy pernicioso para él. Ya consagrado como artista, no se veía necesitado de someterse en sus relaciones contractuales a condiciones desfavorecedoras para él. Sin embargo, incomprensiblemente, permitió la inclusión en el contrato de una cláusula que facilitaba al Patronato a nombrar por su parte a peritos que tasarían el valor de los trabajos. Naturalmente, los técnicos designados valoraron la obra en una suma muy inferior a su valía real.

El Greco se reveló contra esta decisión y entabló pleito contra el Patronato de La Caridad. El litigio vagó por el Consejo de la Gobernación del Arzobispado de Toledo, la Chancillería de Valladolid y la Nunciatura en Madrid. Se reconocían moralmente las razones del artista, pero la literalidad de la cláusula del contrato se imponía.
El Greco, enfermo y cansado, cedió y sólo obtuvo una remuneración similar a la fijada en un principio. Este caso causó al artista gran desazón, que le acompañó hasta su muerte en 1614.

La Fiesta del Milagro y una fecha para recordar

En Illescas, cada 11 de marzo, se conmemora el milagro que se produjo en la ermita de la Virgen de la Caridad en la mañana del día 11 de marzo de 1562. Ese día llegó al hospital de la Caridad Francisca de la Cruz, una lavandera tullida que no podía andar. La lavandera oró y suplicó ante la Virgen su curación y salió andando de la ermita.

Pero las gentes de Illescas, como las del resto de España, tienen desde 2004 otro motivo muy especial para mantener muy grabada esa fecha: el día de los atentados en Madrid, el pueblo suspendió todos los actos festivos y religiosos propios de la jornada.

El 31 de agosto se celebran las Fiestas patronales de la Virgen de la Caridad, siguiendo la tradición que ya existía en el siglo XVI.

Imagen de la Virgen de la Caridad de Illescas, patrona de la localidad. Desde la Edad Media se celebraba coincidiendo con estas fiestas una feria comercial y ganadera que perduró hasta el XIX. Uno de los festejos más arraigados son los tradicionales encierros, el toro del aguardiente y corridas de toros. Junto a otras de carácter deportivo, cultural, actuaciones musicales, conciertos y verbenas, fuegos artificiales y desfile de gigantes y cabezudos.


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