Provincia de Toledo
Los paisajes de la provincia de Toledo se dibujan diversos en cada comarca, su llanura de La Mancha toledana contrasta con su orografía de los Montes de Toledo y el Valle del Tiétar. Su capital, la imperial ciudad de Toledo, declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad. La gastronomía, basada en guisos de productos de la tierra y carne de caza complementa una estancia aderezada con visita a lugares monumentales y de ancestral historia.
Guía de la provincia de Toledo
La Campana de Oropesa 
Está situada en el extremo occidental de la provincia de Toledo. Es una zona de hermosas llanuras y dehesas que alternan con terrenos de cultivo y pastos. A esto contribuye su ubicación entre las laderas de la Sierra de Gredos y el valle del Tajo. La Campana de Oropesa limita con Cáceres por el oeste y suroeste, lo que propicia que en toda la zona se note una notable influencia extremeña, que se refleja tanto en el folklore como en la forma de hablar o en la propia gastronomía. Al sur la comarca de la Campana de Oropesa se encuentra con los municipios de Puente del Arzobispo, Valdeverdeja, La Calzada de Oropesa y Alcolea de Tajo; mientras que al este enlaza con la zona de Talavera de la Reina. Junto a Oropesa se encuentra Corchuela, el pueblo situado más al norte, que limita con Ávila tras la hondonada del valle del Tiétar y respaldado por las cimas de Gredos. Conforman La Campana municipios como Alcañizo, Alcolea de Tajo, Caleruela, La Calzada de Oropesa, Herreruela de Oropesa, La Corchuela (pedanía de Oropesa), Lagartera, Navalcán, Navalmoralejo, Oropesa, Parrillas, Puente del Arzobispo, Torralba de Oropesa, Torrico, Valdeverdeja, Velada y Las Ventas de San Julián.
Cómo llegar
Para llegar desde Madrid hay que tomar la N-V, el desvío se encuentra a la altura del kilómetro 150.
La capital de la comarca es Oropesa, que en un principio fue un señorío pero que en época de los Reyes Católicos se erigió en condado. Su casco antiguo cuenta con numerosos edificios tanto religiosos como civiles, entre los que destaca el Castillo del siglo XII, que se alza junto a otro del siglo XV, el Ayuntamiento antiguo, del siglo XV, o la Casa neomudéjar del Reloj. Entre los edificios religiosos destacan la Iglesia de la Asunción, del siglo XV, y el renacentista Colegio de los Jesuitas, ambos declarados bienes de interés cultural.
La localidad de Puente del Arzobispo recibe su nombre del puente que mandó construir Pedro Tenorio, arzobispo de Toledo, para facilitar el paso a los peregrinos que acudían al monasterio de Guadalupe, en Cáceres. Este municipio es conocido por sus obras artesanas de cerámica verde y con decoraciones con animales como el ciervo, la perdiz o la liebre. A las afueras de Puente, por la carretera comarcal 701 se encuentra el Dolmen de Azután, una construcción megalítica única y sorprendente.
Torralba de Oropesa es famosa por los “verracos” ibéricos que pueden verse adosados a los muros de las casas. Estas figuras también pueden contemplarse en la localidad de la Calzada de Oropesa, donde también se hallan los restos de un antiguo castro celta. Al parecer estas figuras zoomórficas talladas en piedra y similares a los cerdos se colocaban en la entrada de los castros como elemento de protección.
La tradición artesana de La Campana de Oropesa tiene sus mejores muestras en la elaboración de los trajes típicos de Lagartera y la cerámica de Puente del Arzobispo, ideal para llevar a casa como recuerdo de nuestro viaje por esta comarca de Toledo.
La localidad de Lagartera celebra cada año la Procesión del Corpus, cuyos orígenes se remontan a 1590 y que constituye una muestra de la peculiar artesanía del lugar, en especial sus afamados bordados. Destacan el barroquismo y la riqueza de los trajes típicos exquisitamente elaborados, y que apenas han experimentado cambios a lo largo de los siglos.
Son famosos los carnavales de Valdeverdeja. El domingo de Carnaval, en esta localidad, que antaño gozó de gran tradición alfarera, los habitantes se visten con el traje típico. Las mujeres son las “animeras”, y acuden con ropas ricamente bordadas. Los hombres van de negro, con pañuelos rojos y alabarda, ataviados de “animeros”. A ritmo de tambores se celebra en la plaza la soldadesca, una especie de desfile militar que acaba dando paso a las jotas.
Castillos del Medio Tajo 
La zona conocida como Castillos de Medio Tajo se encuentra al noroeste de la provincia de Toledo. Compuesta por un total de 42 municipios, la comarca cuenta con un gran tejido industrial vinculado sobre todo al sector alimentario y de servicios. Al igual que en el resto de Castilla-La Mancha, este lugar goza de un gran patrimonio histórico, cultural, gastronómico y social que le otorga un gran valor turístico. La cercanía con Madrid convierte la zona en una excelente opción para una escapada de fin de semana y un lugar ideal para vivir, lejos del bullicio de las grandes ciudades.
Estas tierras fueron recorridas por El Lazarillo en su camino hacia la ciudad de Toledo. Almorox, Escalona, Maqueda y Torrijos articulan una ruta en la que el pícaro lazarillo nos cuenta sus divertidas aventuras por tierras toledanas. Los castillos de la comarca son de un gran interés turístico e histórico. Son de impresionante belleza los de Escalona, Maqueda, Caudilla y Barcience, en la que fuera línea defensiva del Tajo. De la misma manera, los Palacios de la tierra de Señorío de Torrijos, Fuensalida o la Torre de Estebán Hambrán son lugares que evocan la gran leyenda que alberga esta tierra.
Ancha es Castilla. A rajatabla se cumple la popular frase en este lugar de tierras fértiles a orillas de los ríos que la vertebran: Tajo, Guadarrama y Alberche. Son dominios en su mayoría de cereal: Puebla de Montalbán, Val de Santo Domingo y Maqueda; que realizan, no obstante, concesiones también al viñedo con la Denominación de Orígen Méntrida.
Como toda la tierra toledana, la comarca es rica en caza menor, ocupando lugar preferente la perdiz, la liebre y el conejo. En cuanto a la pesca, el Tajo permite la captura de barbos, carpas y lucios.
La Puebla de Montalbán muestra orgullosa a lugareños y visitantes su monumental Plaza Mayor declarada conjunto-histórico, con edificaciones de los siglos XV y XVI, el Palacio de la Duquesa de Osuna en el que destacan una interesante portada plateresca en la Plaza y en el interior luce unos hermosos artesonados de estilo mudéjar, gótico y plateresco. En la misma plaza se necuentra también cercana la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Paz. También son de destacar sus Cuevas, uno de los aspectos más románticos y emblemáticos de la localidad. El casco viejo está atravesado por múltiples cuevas subterráneas que se entremezclan sin ningún orden, cubriendo casi todo el subsuelo. Si entramos en uno de los antiguos típicos patios empedrados de la Puebla, es muy probable que también nos encontremos con la entrada a alguna de estas cuevas.
La artesanía es uno de los sellos de calidad de la comarca. El hacer artesano, de honda tradición en los pueblos de la provincia, tiene una gran representación en esta zona: antiquísima alfarería popular en Puebla de Montalbán; ebanistería y otros trabajos de la madera en Torrijos, Puebla, Fuensalida y Gerindote; guarnicionería en Torrijos; herrería en Otero y Gerindote; calzados en Fuensalida, localidad en la que todavía queda industria que confecciona el calzado a mano…
Son de gran interés, tanto histórico como turístico, las rutas que nos ofrece toda la comarca en estos parajes que parecen concebidos para la tranquilidad y el sosiego.
Cómo llegar
Se va hacia ella saliendo de Toledo por la nacional 403, que conduce a Ávila. Los límites por el Este los va marcando el Guadarrama; mientras que al Norte lo constituyen la Sagra y la Sierra de San Vicente. Al Sur, es el Tajo el que marca la línea divisoria.
La Jara 

La Jara es una bella comarca natural situada en una región de sierras, montes, dehesas, arroyos y ríos en la parte suroccidental de la provincia de Toledo, que se extiende sobre la cuenca meridional del río Tajo. La Jara posee una vegetación pródiga debido a su localización entre depósitos fluviales cuaternarios de Talavera y las estribaciones montañesas toledanas que se van difuminando en la vecina Extremadura. La comarca podría tomar su denominación “Jara” de un arbusto que prolifera en todos sus términos municipales: Alcaudete, Aldeanueva de Barbarroya, Aldeanueva de San Bartolomé, Belvís, Buenasbodas, El Campillo, Espinoso del Rey, La Estrella, Las Herencias, Mohedas, La Nava de Ricomalillo, Puerto de San Vicente, Robledo del Mazo, Sevilleja y Torrecilla. La segunda hipótesis sobre la raíz de su nomenclatura sostiene que “Jara” deriva de la voz árabe "Cha ra" que significa tierra despoblada.
La cautivadora naturaleza del paraje, contribuye a la acumulación de especies animales y vegetales que propician una intensa actividad de pesca (lucio, boga, barbos), cacería mayor (venados, jabalíes y corzos) y menor (liebres, perdiz y torcaces) por parte de los aficionados. La artesanía toledana, el aceite, la miel, los lagares, cascadas y monumentos son algunos de los innumerables atractivos que ofrece La Jara.
Históricamente, La Jara ha estado unida a la ciudad de Talavera de la Reina. Tras la Reconquista, el Rey Alfonso VI ordenó poblar con mozárabes cordobeses las zonas devastadas. Los terrenos pasaron a pertenecer después al señorío de los arzobispos de Toledo.
La riqueza esencial de la Jara reside en la ganadería porcina y ovina, y la agricultura. La calidad del aceite de oliva, los molinos, las tradiciones y su estratégico emplazamiento en un vergel lo hacen irresistible para los amantes de la naturaleza que acuden tanto al núcleo como a la pedanía para congraciarse con los caprichos fluviales, la fauna y la flora de su accidentada geografía.
La Jara obtuvo prestigio histórico por 30 telares de lienzo que eran trabajados y comercializados por mujeres de la zona, encargadas de avivar la tradición de elaborar mantas pingueras.
En realidad las historias sobre folclore y tradiciones de estos municipios son interminables, gracias a la transmisión oral de generaciones de gentes sencillas y nobles, que han ido habitando este tranquilo asentamiento serrano rejuvenecido por los ríos Huso, Frío, Pedroso, Sangrera y Gévalo. Las liebres permiten la caza con galgo que da fama y trofeos a los reconocidos galgos toledanos.
El castillo de Villarejo de Montalbán, donde don Juan de Austria se ejercitó para las armas. Otra fortaleza es la de Alcaudete, a la que popularmente se la conoció como "Torre del Cura". Destaca la iglesia parroquial de Mohedas de La Jara, de los siglos XV y XVI y la de Espinoso del Rey, del siglo XVII, y su rollo jurisdiccional de un siglo antes. La renacentista iglesia de Alcaudete de La Jara es, por su amplitud y elegancia, imponente.
No podemos olvidar, al enumerar los atractivos de la comarca de La Jara, que ésta fue paso obligado hacia Guadalupe. Tampoco puedes perderte las fiestas de la Soldadesca en Alcaudete de la Jara, la de los Gandarros en Santa María de Pusa, la cerámica roja de Belvís de la Jara y el Pantocrátor de la ermita de Piedraescrita, cerca de Robledo del Mazo.
Son impresionantes las chorreras de la garganta de las Lanchas, el risco Atalayón, el Linchero, la plaza de las Moradas, en los alrededores de Robledo del Mazo, el centro de rapaces ibéricas de ICONA, en Sevilleja de la Jara y Las Becerras, paraje pintoresco próximo a Los Navalucillos.
La Vía Verde de la Jara está muy bien acondicionada para las rutas en bicicleta, y un paseo por ella, rodeados de naturaleza, resulta de lo más agradable.
Cómo llegar
La forma más sencilla de llegar es utilizando la carretera nacional N-502 desde Talavera de la Reina.
Corazón de La Mancha Tierra de Don Quijote 
Historia, belleza y literatura se mezclan por igual en La Mancha toledana, lugar donde el famoso personaje de Cervantes vivió gran parte de sus aventuras. En estas tierras manchegas el visitante puede conocer la casa donde residió Dulcinea, los molinos de viento que resultaban ser feroces gigantes para Don Quijote o el famoso lugar de La Mancha del que Cervantes no quería acordarse. Un pedazo de tradición y cultura que otorga a La Mancha un sabor especial.
Una llanura de paisaje entrañable con sus campos de azafrán, tapizados de infinitos matices de colores y sus múltiples castillos que consiguen trasladar a los caminantes a tiempos pasados; aquellos en los que lanza en mano el famoso hidalgo se abalanzó a la loca aventura de la vida.
Son necesarias unas 200.000 flores para conseguir apenas un kilo de azafrán. Es un ingrediente fundamental en muchos platos manchegos para otorgar a los menús un aroma y sabor singular, y una presentación muy vistosa y cuidada.
Cómo llegar
Unos 70 kilómetros dista Madrid de Toledo. Una vez en la provincia, el recorrido por los pueblos puede hacerse en varios días, disfrutando de lo que cada uno ofrece y sin olvidar admirar también el paisaje que bordea sus carreteras.
Tembleque: La Plaza Mayor es el orgullo de este municipio toledano. Declarada Monumento Artístico en 1973, en otro tiempo sirvió de mercado, coso taurino y corral de comedias. En ella se levanta el Ayuntamiento, del siglo XVI. Entre los atractivos destacan la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, las ermitas de Loreto, San Antón, la Purísima y la del Cristo de la Palma o la majestuosa Casa de las Torres, de estilo barroco del siglo XVIII.
El Toboso: Debe gran parte de su fama a la obra cervantina. Y es que en este pueblo residía la famosa Dulcinea que llevó hasta la locura a Don Quijote. El platónico amor de don Quijote vivía en un edificio que merece la pena visitarse por el ambiente quijotesco que se puede respirar en sus diferentes estancias. Hoy se ha convertido en una casa-museo, que conserva mobiliario de la época de gran interés y sabor popular. Encontramos aquí también un museo dedicado a la figura de Dulcinea en clave de humor, donde se recogen dibujos y caricaturas realizadas por los más famosos humoristas.
Otro de los tesoros de El Toboso es sin duda el Museo Cervantino, que cuenta con una rica e interesante colección de ediciones de “El Quijote” en diferentes idiomas. En este municipio se pueden admirar también un gran número de casas tradicionales manchegas. Otros elementos de El Toboso que merecen la pena una parada en el viaje por estas tierras cervantinas son la Iglesia Parroquial de San Antonio Abad y los conventos de las Trinitarias y las Franciscanas.
Villafranca de los Caballeros: Pueblo de tradición alfarera, en él el visitante puede encontrar talleres y tiendas donde adquirir diferentes piezas artesanales, ideales para llevar a casa como recuerdo del viaje por La Mancha. En los alrededores se encuentran las Lagunas Grande y Chica, humedales que harán las delicias de los amantes de la naturaleza y el avistamiento de aves.
Consuegra: Uno de sus mayores atractivos es el azafrán. Consuegra celebra en honor de esta preciada especia la Fiesta de la Rosa del Azafrán, cada año con mayor éxito y afluencia de visitantes. Los molinos de viento tienen también su lugar en Consuegra. Concretamente en la parte alta, en el conocido como Cerro Calderico, donde entre todos destaca el llamado “Sancho” por conservar el mecanismo original del siglo XVI.
En la misma crestería donde están los molinos, se ubica el Castillo, del siglo XII, y no lejos están los restos de una presa de origen romano. En los alrededores de la villa se pueden admirar también los últimos vestigios que aún se conservan del acueducto de las Guadalerzas. Otros monumentos destacables de Consuegra son La Ermita de Vera Cruz, la Iglesia de Nuestra Señora, el convento de las Carmelitas y el Ayuntamiento, además de su amplia Plaza, donde cada año en agosto tienen lugar algunos de los actos del Festival Consuegra Medieval.
En Orgaz, sorprenden a quien recorre sus calles los restos de la muralla árabe, que antaño protegió a los habitantes de este pueblo, y el Castillo Conde de Orgaz, del siglo XII, con una torre de más de 20 metros de altura y que conserva en perfecto estado su fábrica de mampostería y ladrillo. Otros monumentos destacables son la Ermita de la Concepción, la de Nuestra Señora del Socorro, la Iglesia parroquial de Santo Tomás y en general todo su casco antiguo.
Mesa de Ocaña 
Situada al nordeste de la provincia de Toledo, la Mesa de Ocaña constituye una altiplanicie a más de cien metros sobre el valle del Tajo. El cauce del río rompe la monotonía paisajística dibujando valles y barrancos arcillosos a su paso. Su situación estratégica ha dotado a Mesa de Ocaña de un rico patrimonio histórico, arquitectónico y cultural. Hoy, debido a su cercanía con Madrid y Toledo, es una comarca industrial y próspera.
Cómo llegar
Ocaña dispone de una estación de ferrocarril, a la que llegan servicios diarios de la línea Madrid-Cuenca. Además, constituye un importante nudo de carreteras que enlaza los 4 puntos cardinales: Eje norte-sur: Autovía A-4 (antigua N-IV), Madrid-Cádiz. Eje norte-sur alternativo: Autopista de peaje R-4, Madrid-Ocaña. Desde 2006 está en funcionamiento la llamada Autopista de Levante hasta La Roda (Albacete). Eje oeste-este: N-400, Toledo-Cuenca. Eje paralelo a la Autovía A-3 (antigua N-III): Nacional N-301, Ocaña-La Roda (Albacete)
El conjunto monumental de Ocaña está conformado por la Plaza Mayor, el Palacio de los Cárdenas y la Fuente Grande, declarados Monumento Nacional. A ellos, se suman el Convento de Santo Domingo y su museo "Porticum Salutis", referente a la vida y obra de la Orden evangelizadora de los Dominicos.
La comarca de la Mesa de Ocaña es una tierra cuajada de Historia. Poblada desde el Paleolítico, íberos, celtas, romanos y árabes habitaron en ella. En la Edad Media, se repobló esta comarca tras la Reconquista con el dominio las Órdenes Militares, la principal la de Santiago, además de la de San Juan de Jerusalén y la de Calatrava. Maestres y comendadores levantaron casonas blasonadas, se enterraron en magníficos sepulcros a la sombra de sus capillas y levantaron sus fortalezas. Los privilegios de villazgo que los pueblos fueron adquiriendo con el tiempo quedan hoy reflejados en los rollos y picotas que encontramos en ellos. En 1808 la comarca sufrió un duro golpe con la Guerra de la Independencia; la batalla de Ocaña, recordada en el Arco del Triunfo de París, supuso una derrota decisiva para el avance de las tropas francesas hacia La Mancha y Andalucía.
Otro impresionante conjunto monumental de la comarca es el de Yepes, importante recinto del cual se conservan lienzos de sus murallas medievales, puertas de muralla y principalmente su monumental Iglesia Colegial de San Benito Abad, trazada por Covarrubias.
La Mesa de Ocaña además cuenta con interesantes yacimientos prehistóricos como "Las esperillas", en Santa Cruz de la Zarza, o el poblado amurallado de la Edad del Hierro "Plaza de Moros", en la localidad de Villatobas.
El desarrollo de los municipios acuño un impresionante patrimonio de iglesias parroquiales que abarcan todos los estilos arquitectónicos y que están concebidas en el perfil de la llanura, como la de Ciruelos o Cabañas de Yepes, las de Noblejas y Villamuelas, la de Villarrubia de Santiago o Villatobas y Villasequilla.
La visita a esta comarca es ideal realizarla en época de fiestas. Yepes celebra hacia el mes de junio las Jornadas Calderonianas, en recuerdo de Calderón de la Barca, que escribió El Mágico Prodigioso para ser representado en la Plaza Mayor de Yepes en 1637. La Semana Santa de Ocaña es de sumo interés, y en sus procesiones solemnes desfilan armaduras del siglo XVI. Carnavales, los mayos de la noche del 30 de abril y las fiestas de verano inundan de colorido y alegría las calles de estos pueblos cada año.
Montes de Toledo. Cabañeros 
Los Montes de Toledo se encuentran en una formación orográfica que separa la cuenca del Tajo de la del Guadiana. Se trata de un complejo montañoso situado al sur de la provincia, que se extiende de este a oeste desde La Mancha hasta La Jara. Se trata de la comarca de mayor riqueza cinegética de la provincia. Dentro de los Montes de Toledo se encuentra Cabañeros y su Parque Nacional, cuya extensión discurre al noroeste de la provincia de Ciudad Real, pero también ocupa una zona del suroeste de la provincia de Toledo.
A lo largo de sus 39.000 hectáreas, el Parque es una extensa representación de bosque mediterráneo ibérico. Sus pueblos son tranquilos y apacibles, en los que se puede disfrutar de rutas de senderismo y una gastronomía rica y tradicional, basada principalmente en carne de caza y embutidos.
En el municipio de Ventas con Peña Aguilera se pueden adquirir bolsos, carteras, prendas de abrigo y otros excelentes artículos elaborados en piel, ideales para llevar como recuerdo de nuestro viaje por estas tierras.
Cómo llegar
Para acercarse a la región de Montes de Toledo desde Madrid hay que dirigirse a Toledo capital a través de la N-402 y una vez atravesada la ciudad, se toma una carretera comarcal en dirección sur que pasará por los términos de Argés, Layos, Pulgar, Cuerva y Ventas con Peña Aguilera.
Es de destacar el Castillo de Montalbán, que se levanta sobre un profundo tajo que ha labrado con la erosión el río Torcón a 7 km del pueblo del mismo nombre, siendo el castillo principal de la encomienda templaria en la zona.
En el otro flanco se encuentra Malamoneda, otro enclave de profunda tradición templaria que fue después habitado por jerónimos, hasta su venta en el siglo XIX. Desde Malamoneda hay que poner rumbo a Navahermosa para encontrar el rocoso Castillo de Dos Hermanas. Desde el pueblo y tras caminar por una posta durante 2 km se llega a este asentamiento también atribuido a la repoblación templaria de Montalbán.
La Sagra 
Al norte de Toledo, haciendo frontera con Madrid, se encuentra la comarca de La Sagra. Cruce de caminos durante toda su historia, hablamos de una tierra que sabe acoger con hospitalidad al visitante, hacerle partícipe de sus fiestas e invitarle a disfrutar de sus inmejorables parajes en los que practicar la caza o sencillamente, disfrutar de su tranquilo paisaje. El tiempo parece detenerse en este lugar ajeno al bullicio lo que convierte esta zona en una gran opción de escapada. Illescas, posee un rico patrimonio histórico-artístico, su torre de estilo mudéjar y los cinco grecos en el Santuario de la Virgen de la Caridad, además de una importante industria del mueble y aeronáutica. El término de Carranque está regado por el río Guadarrama, afluente del Tajo. Su cauce es el elemento más diferenciador y específico del paisaje del entorno, con gran variedad de flora y fauna. La belleza de sus paisajes hacen de Carranque un lugar idóneo para disfrutar con la familia de un día de campo. Así mismo se podrá apreciar su rica y variada cultura que aúna diferentes etapas históricas junto con una gran riqueza en caza menor que hará las delicias de los aficionados a este deporte.
En Esquivias nació la esposa de Miguel de Cervantes, Doña Catalina de Palacios. Fue también el lugar donde se casaron en 1584 y residieron durante un tiempo en la hoy denominada “Casa de Cervantes”, convertida en un curioso e interesante Museo, cuya visita queda recomendada.
La obra que El Greco legó a la población de Illescas está constituida por cinco magníficos cuadros: el famoso San Ildefonso, y La Caridad, La Coronación de la Virgen, La Natividad y La Anunciación. Así como los retablos del Altar Mayor y los de las capillas adyacentes. Todos ellos se pueden admirar en el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad de Illescas. Merece destacarse también en Illescas el campanario de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, conocido como la “Giralda de la Sagra”, que es la torre mudéjar de ladrillo y mampostería que corona la iglesia.
Cómo llegar
Desde Madrid apenas una hora en coche, la manera más sencilla de llegar es tomando la Autovía de Toledo A-42.
Toda la comarca de La Sagra es un entorno óptimo para el ejercicio de la caza menor y la pesca. Ofrece también al más aventurero la posibilidad de realizar excursiones de acercamiento al medio natural y en las tranquilas aguas del río Guadarrama, ejercitarse en el descenso con canoa o piragua.
Posiblemente la festividad más concurrida de todas las que suceden en estas localidades sea la Fiesta del Milagro, en honor de la Virgen de la Caridad, que se celebra en Illescas desde el siglo XVI. Carranque goza de entrañables fiestas cargadas de tradición y devoción. A destacar la representación del Belén viviente y la solemnidad de sus procesiones de Semana Santa. También son de renombre los festejos taurinos de toda la comarca y la participación de las peñas populares.
El Parque Arqueológico de Carranque, uno de los cinco que componen la Red de Parques Arqueológicos de Castilla-La Mancha, protege y conserva los restos de edificios romanos integrados en la denominada Villa de Materno Cinegio, de finales del siglo IV.
Sierra de San Vicente 
Se encuentra al noroeste de la provincia de Toledo, en el límite con Madrid y Ávila. Esta pequeña serranía, comprendida entre los valles de los ríos Tiétar y Alberche, da nombre a una comarca formada por una veintena de pueblos de carácter rural, que está resurgiendo gracias al turismo rural, donde el descanso y el contacto con la naturaleza son su mejor oferta. Con elevaciones que apenas superan los 1.300 metros y un microclima que suaviza las temperaturas, sus montes son una excepcional reserva de plantas medicinales, de las que se sirven las abejas para elaborar distintas variedades de miel. En este extraordinario paraje es posible divisar ejemplares de buitre negro, águila imperial, cigüeña negra, jinetas e incluso linces. Castaños, robles, encinas, olivares, viñedos... En definitiva, un entorno natural excepcional.
El nombre de la sierra y de la comarca se remonta a una tradición que asegura que en una cueva de estas montañas se escondieron los hermanos mártires Vicente, Sabina y Cristeta, elevados posteriormente a santos, tras huir en persecución del Pretor romano Daciano. La leyenda también asegura que Viriato se cobijó por estas tierras. Reconquistada por Alfonso VI de Castilla en torno al año 1085, la comarca fue repoblada por cristianos viejos en sucesivas oleadas. Para el s. XVIII la Sierra de San Vicente cuenta con una agricultura y ganadería pujantes y comienza a despuntar la actividad en la industria textil, alguna almazara y en molinos de harina. Como en toda la provincia, las guerras del siglo XIX unidas a malas cosechas sumen a la comarca en un periodo de penurias. La centuria siguiente tampoco arrancó con buen pie: las comunicaciones eran escasas y estaban en mal estado, lo que contribuyó a aumentar el aislamiento de la comarca. Tras 1939, la posguerra trajo aparejado el éxodo rural hacia las grandes ciudades en busca de trabajo, con el abandono de las tareas agrícolas. En la actualidad, la Sierra de San Vicente es una zona aún sin masificar, apreciada por amantes de la naturaleza y senderistas, que acuden sobre todo en los meses de primavera y verano, cuando el paisaje es extremadamente bello.
Vestigios prehistóricos como el dolmen de Almendral de la Cañada; los restos de asentamientos celtas hallados en Hinojosa, El Real de San Vicente y Castillo de Bayuela, que dan fe de la presencia humana continuada en la comarca desde antiguo. En Hinojosa de San Vicente, las ruinas de su castillo templario del siglo XII permiten adivinar la grandeza de esta fortaleza, de la que quedan en pie las torres vigía, de factura románica y mudéjar. En la que es con probabilidad la localidad más antigua de la comarca, Cardiel de los Montes, se conserva otro Rollo jurisdiccional, con decoraciones florales y fuste rematado por gárgolas. Navamorcuende cobija a su patrona en la Iglesia de Santa María de la Nava, un templo renacentista de siglo XVI, declarado Bien de Interés cultural. La Iglesuela conserva sus fuentes y su puente viejo romano sobre el Tiétar.
Las características naturales y paisajísticas de la Sierra de San Vicente, atravesada por antiguas cañadas y caminos de trashumancia, convierten a esta comarca en un lugar idóneo para los aficionados al senderismo, al cicloturismo y la actividad al aire libre. Uno de los recorridos más interesantes lo proporciona la Senda de Viriato (GR-63): 140 kilómetros por antiguas cañadas y caminos, en un trayecto circular que enlaza todos los pueblos de la comarca, con lo que en varias etapas permite conocer en profundidad sus parajes naturales, sus monumentos y sus gentes.
Para acceder a las poblaciones del norte de la comarca, el camino más directo es tomar la C-501. Si se viaja a los municipios del sur hay que dirigirse por la N-V.
Talavera de la Reina
Nacida en una encrucijada de caminos junto al Tajo, esta próspera ciudad debe su apellido a la esposa de Alfonso XI, María de Portugal, a quien el monarca donó la villa en la Edad Media. Debe su fama a la cerámica, labor artesana que mantienen aún casi un centenar de talleres. Talavera de la Reina es hoy el municipio más poblado de la provincia de Toledo y el segundo de la comunidad de Castilla-La Mancha.
Los restos encontrados en la vega del Tajo revelan que los terrenos sobre los que hoy se levanta Talavera de la Reina llevaban habitados desde la Prehistoria. Poblada por tribus carpetanas, su situación estratégica en el camino hacia Extremadura no pasó desapercibida a Roma. Con la caída del Imperio llega la cristianización de la mano de los visigodos, que establecieron en la ciudad la sede del obispado Eborense.
Cómo llegar
Dista 83 kilómetros de Toledo y 114 de Madrid. El acceso en automóvil más rápido desde cualquiera de estas dos ciudades se realiza desde la Autovía de Extremadura. Trenes y autobuses la comunican también con éstas y otras ciudades.
Sus vestigios más antiguos: las murallas, las torres albarranas y la Puerta de Sevilla, una de las siete que tuvo. Del alcázar árabe apenas quedan restos. Paseando por la ribera del Tajo sale al encuentro el puente romano. La Plaza del Pan, animado centro de la vida talaverana desde al menos el siglo XI aglutina edificios tan importantes como los Ayuntamientos, el viejo con su portada renacentista, y el nuevo. Cerca se encuentra la Iglesia Colegial de Santa María la Mayor, de 1211. Se erigió en estilo mudéjar, mientras que el claustro añadido en la segunda mitad del siglo XV es gótico. Otros templos que merecen una visita son el de Santiago el Viejo del s.XIII, y la Iglesia de Santiago el Nuevo, también mudéjar, con elementos romanos y visigodos. La Basílica de Nuestra Señora del Prado, patrona de la ciudad, mezcla de renacentista y barroco, es conocida también como la Capilla Sixtina de la cerámica, ya que alberga muestras de esta técnica decorativa desde el siglo XVI. Para rematar la visita a Talavera, nada mejor que acercarse al Museo Ruiz de Luna, en las dependencias del convento de San Agustín, que acoge el importantísimo legado del maestro alfarero Ruiz de Luna.
Visitar Talavera en Las Mondas, fiesta declarada de Interés Turístico. Su origen se remonta a un rito pagano en honor de la diosa Ceres. Toda una semana de actos culturales culmina con un colorido cortejo que parte desde el Ayuntamiento hasta la basílica del Prado con la participación de grupos folclóricos y dulzainas. Allí se celebra el intercambio de bastones del Alcalde de Talavera con los Alcaldes invitados y se ofrecen las mondas u ofrendas a la Virgen del Prado, que llegan al templo en un célebre carrito tirado por carneros adornados con vistosas plantas aromáticas.
Gastronomía 
En los municipios de la Campana de Oropesa y de Valle del Tiétar, de la comarca de los Castillos del Medio Tajo, de la Jara, de La Mancha toledana, de la Mesa de Ocaña, de los Montes de Toledo, de la Sagra, de la Sierra de San Vicente y en la ciudad de Toledo, se pueden encontrar restaurantes de trato familiar que ofrecen al visitante apetitosas recetas tradicionales, donde disfrutar de una grata experiencia. Y a pesar de que cada población tiene su manera particular de adaptar las recetas de toda la vida, en todos ellos encontramos puntos en común que nos hablan de una cocina sana, basada en guisos de legumbres, verduras, carne de caza y dulces elaborados como antaño.
El recetario es inmensamente amplio, aunque por su fama se pueden destacar los siguientes manjares: guisos de carne de venado fresco, conejo o jabalí; embutidos; judías con oreja y chorizo, o con perdiz; el cocido en lumbre de paja; el cabrito; la caldereta de cordero; el conejo al ajillo; liebre con arroz, pisto manchego, migas pastoras, duelos y quebrantos, una amplia gama de postres dulces, como el afamado mazapán toledano, los borrachos, hojaldres y mantecados, ponen el broche de oro a los platos de la zona. Destaca también el cultivo de olivo en la zona, del que se extrae aceite de oliva virgen extra, de gran calidad. Los vinos, con denominación de origen La Mancha o Méntrida, además de los vinos de pago de la provincia, han alcanzado un merecido prestigio gracias al esfuerzo de los viticultores por producir caldos de gran calidad.
Los fogones y la mesa vestida para la ocasión te esperan en los pueblos de la provincia de Toledo.
Direcciones de interés 
TALAVERA DE LA REINA C/ Palenque 2 925-826322 Tel. oficinaturismo@aytotalaveradelareina.es
925-806614 Fax www.talavera.org
CONSUEGRA C/ Cerro Calderico, s/n 925-475731 Tel. ofturismo@aytoconsuegra.es
(Molino Bolero) 925-475731 Fax www.aytoconsuegra.es
OCAÑA Plaza Mayor, s/n 925-120891 Tel. directorturismo@terra.es
925-120969 Fax www.aytoocana.com
EL TOBOSO C/ Daoiz y Velarde 3 925-568226 Tel. turismo@eltoboso.org
925-197375 Fax www.eltoboso.org
LOS YÉBENES Plaza de san Juan 4 925-325212 Tel.yebenescultura@terra.es
(Casa de Cultura) 925-320855 Fax www.losyebenes.com
ORGAZ Arco de San José, nº 2 925-317078 Tel. turismo@ayto-orgaz.es
925-347004 Fax www.ayto-orgaz.es
TOLEDO (Puerta de Bisagra) Puerta de Bisagra, s/n 925-220843 Tel. toledoturismo@msn.com
925-252648 Fax
TOLEDO (Pza. Ayuntamiento) Plz/ del Consistorio 1 925-254030 Tel. turismo@ayto-toledo.org
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Alojamientos (Total: 942)
Hotel Hilton Buenavista Toledo (Toledo)
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Hotel Valdepalacios (Torrico)
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Hotel Casona de la Reyna (Toledo)
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Bodegas (Total: 30)
Bodega Viñedos Cigarral de Santa María (Toledo)
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Bodega Finca Loranque (Bargas)
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Bodegas y Viñedos Casa del Valle (Yepes)
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