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Talavera de la Reina

Talavera de la Reina es la Ciudad de la Cerámica. Hablar de Talavera es hablar del río Tajo a su paso hacia el Atlántico, es hablar de santuario y fortaleza, de devoción y fiestas religiosas, de afán mercantil, de afición taurina y fiestas. Su riqueza patrimonial, forjada a lo largo de su dilatada historia, se combina con los servicios y oportunidades de una ciudad moderna y dinámica, que espera tu visita. Se trata de la ciudad más poblada de la provincia de Toledo.

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Talavera de la Reina: lugar estratégico

Talavera de la Reina está situada en el Noroeste de la provincia de Toledo. Ocupa un punto estratégico en el valle medio del Tajo, en una extensa y fértil vega que ha definido la propia fisonomía de la ciudad, la de sus habitantes y la de su emprendedora y pujante actividad, haciendo de ella uno de los focos económicos más dinámico de Castilla-La Mancha.

Su localización natural en un eje de comunicaciones Norte-Sur y Este-Oeste ha articulado la ciudad en torno al mismo, recibiendo y aportando al mismo tiempo, influencias de todas las culturas.

Cabecera de una amplia comarca natural de la que merece destacar por su entorno paisajístico, por su historia, etnografía y por su potencial turístico las comarcas de La Jara, la Sierra de San Vicente y el Campo de Arañuelo.

Talavera de la Reina, puete sobre el río Tajo

Talavera de la Reina, notas históricas

Aunque desde la prehistoria se constata la ocupación de este amplio espacio en la vega del Tajo, debemos situarnos en el momento histórico de su ocupación por los pueblos célticos que nos han dejado su huella arqueológica.
Así nos ha quedado el testimonio de la Cultura de los Dólmenes, la de los Verracos -cuya muestra más sobresaliente es la existencia de cinco esculturas zoomorfas en su término municipal-, las influencias de la Edad del Hierro II, atestiguadas en el inmediato yacimiento del arroyo Manzanas o la hibridación de los pueblos lusitano y vetton.

La ciudad se construyó sobre el espigón natural formado por la confluencia del arroyo de La Portiña con el río Tajo. Seguramente sobre una ocupación prerromana anterior. Así fueron los romanos, plenamente conscientes de su estratégica localización natural, los que potenciaron el desarrollo de esta amplia comarca natural.

Talavera era una urbe pujante en el siglo I después de Cristo bajo el nombre de Cesaróbriga. No en vano nuestra ciudad cuenta con el mayor corpus de epigrafía latina de la provincia. A ello que hay que añadir los recientes descubrimientos arqueológicos al sur de la ciudad donde, entre otras construcciones y objetos, han aparecido restos de termas y una representación de Hércules en bronce datado en torno al siglo III.

Los visigodos dejaron su impronta y ocuparon el estrato superior de los romanos. El ejemplo más claro es la Villa del Saucedo a unos kilómetros de la ciudad.

Conquistada la península por los musulmanes, Talavera se constituyó en uno de los "iqlim" más importantes de la Marca Media y fue cabecera de puente para acceder a la Submeseta Norte. La Talabira musulmana se fortificó hasta tal punto que sus murallas eran alabadas por los propios viajeros árabes por ser de las más altas y mejor construidas de todo el islam hispano. Sobre la prosperidad de sus habitantes y la feracidad de sus huertas no existe la menor duda a tenor de las fuentes hispanoárabes. Abd al-Rhaman III mandó construir la alcazaba entre el 936-937 y reforzar sus murallas. En este mismo sitio descansaría Almanzor en su regreso a Córdoba tras la campaña contra Galicia.
Talavera fue objeto de especial atención por los reyes árabes, tanto por su localización como por su fidelidad, y estuvo en el punto de mira constante con motivo de las disputas civiles entre musulmanes.

Murallas medievales de Talavera de la Reina
Alfonso VI la conquistó en 1083 y ya no volvería nunca más al dominio de los árabes, aunque la frontera no se estabilizaría hasta la famosa batalla de Las Navas de Tolosa en 1212. Desde este momento se fue conformando el territorio del que sería cabecera. Los distintos reyes cristianos determinaron sus límites y donaron numerosas dehesas que conformarían su extenso alfoz. Los límites quedaban establecidos por el río Guadyerbas al norte, el Guadiana al sur, por el este desde el arroyo de Salinas y los límites con Santa Olalla hasta el río Ibor por el oeste.
Los cristianos reforzaron el primer recinto amurallado -conocido como el cuerpo de la villa- incorporando 47 torres albarranas, auténtico ejemplo de la arquitectura militar cristiana de la Edad Media. Tres puertas daban acceso a esta primera cerca, la del Río, la de San Pedro y la de Mérida. Posteriormente se añadió un segundo y tercer cinturón de murallas, menos fuerte, que coincidían con los denominados Arrabales Mayores y Arrabales Menores. Ambas debieron estar finalizadas en el siglo XIII. Para comunicar la villa con el exterior se construyeron dos puentes, uno sobre el Tajo, cuyo fundamento es en buena parte romano, y otro sobre el río Alberche, al oeste, eje primordial del camino de Madrid a Extremadura. Tanto el uno como el otro eran vitales, además, para el paso de la cabaña mesteña hacia los invernaderos de Extremadura y Andalucía.

La ciudad fue testigo de las disputas civiles castellanas de la Baja Edad Media. El testimonio más vivo de esta época fue la concesión, por Sancho IV en 1294, de un privilegio para celebrar una feria de ganados, que hoy tiene su prolongación en un potente mercado ganadero. Además, el escudo de Talavera porta en sus armas una torre albarrana con dos vacunos en su base. También de esta etapa es la creación de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera, la policía rural más antigua de Europa que estuvo vigente entre 1300 y 1834, cuyas funciones fueron la persecución de los delitos cometidos en despoblado, y la lucha contra los bandidos y malhechores.

Ilustres personajes como el jesuita Juan de Mariana, el agrónomo Gabriel Alonso de Herrera, el conquistador Francisco de Aguirre o el naturalizado Fernando de Rojas representan el florecimiento de Talavera de la Reina. Destaca de este momento la producción cerámica de vajillas y azulejería, que el mismo Felipe II incorporó en su ajuar y palacios, y se exportaban a América y a Europa. Hoy sigue siendo uno de los signos de identidad de la ciudad. Su tradición y evolución la podemos seguir en la Basílica de la Virgen del Prado y en el Museo de Cerámica "Ruiz de Luna".
Estatua del Padre Juan de Mariana, Talavera de la Reina Por Talavera pasaron o estuvieron hospedados casi todos los reyes castellanos y posteriormente los Austrias y Borbones. Uno de los más asiduos visitantes fue Felipe V. También en el siglo XVIII se fundaron la Reales Fábricas de Tejido de Oro y Plata, bajo el patrocinio real de Fernando VI. Los delicados tejidos salidos de sus telares pasearon el nombre de Talavera por España y Europa. Eran especialmente apreciados en la Corte de Madrid. Las reales fábricas estuvieron en funcionamiento entre 1748 y 1851.

El siglo XIX fue tan convulso como en el resto de España. La Guerra de la Independencia tuvo aquí uno de los principales escenarios, pues fue tomada la ciudad en varias ocasiones por los franceses. Éstos destruyeron una buena parte del patrimonio monumental y documental de nuestros conventos e iglesias, llegaron a dinamitar más de 500 casas y a derramar por sus calles cientos de miles de litros de vino y aceite almacenados en las bodegas de sus vecinos. En julio de 1809 tuvo lugar la famosa Batalla de Talavera, conmemorada en un espectacular monumento. El primer pronunciamiento del movimiento carlista tuvo lugar en esta villa, sus cabecillas fueron fusilados. 1876 señala un nuevo momento para la ciudad, pues Alfonso XII inauguraría la llegada de ferrocarril, incorporándose aquella a la modernidad.
Pero el punto del despegue urbanístico y demográfico de Talavera tendría lugar tras la desastrosa Guerra Civil.
Se realizó el plan de regadíos del Alberche que supuso la conversión de la vega tagana en regadíos. Un tropel de gentes de las comarcas inmediatas acudió a ponerlo en explotación. En unos años la población se duplicó y hoy es la segunda ciudad más populosa de Castilla-La Mancha.

Talavera en fiestas

De entre las fiestas que se celebran en Talavera de la Reina hay que destacar la de La Mondas, cuyas raíces paganas se remontan a la época romana en un ritual de veneración a la diosa Ceres, aunque históricamente conocemos su celebración al menos desde el siglo XV.

Un colorido cortejo recorre las calles de la ciudad para terminar, con el intercambio de bastones, en la Basílica del Prado. Destacar el célebre carrito de mondas, adornado de vistosas plantas aromáticas y tirado por dos carneros. Se celebra esta festividad el domingo siguiente al de la Pascua y está declarada Fiesta de Interés Turístico Regional desde 1983.

Otras fiestas de gran tradición son las ferias, con una antigüedad de más de 700 años. Las más importantes son las de mayo, que se celebran por San Isidro y en septiembre tienen lugar las de San Mateo, tanto una como otra se asientan sobre una gran tradición ganadera que hoy sigue plenamente vigente.

Las Mondas de Talavera de la ReinaLas Mondas de Talavera de la Reina

Talavera de la Reina: Ciudad Monumental

Basílica de Nuestra Señora del Prado
La tradición cuenta que fue templo romano donde se daba culto a la diosa Ceres, cristianizada en el año 602 por Liuva II para dar cobijo a la que es hoy patrona de la ciudad, Nuestra Señora del Prado.
La que fue denominada Reina de las Ermitas por Felipe II, es también llamada la Capilla Sixtina de la cerámica, pues este vistoso arte muestra aquí todo su esplendor desde el XVI a nuestros días.
El estilo de su construcción es una combinación de Renacimiento y Barroco, aunque ha sufrido diversas restauraciones a lo largo de los siglos.
Este templo está muy vinculado con la celebración de Las Mondas, fiestas que se celebraban al menos desde el siglo XV, de gran tradición local y comarcal que han sido declaradas Fiestas de Interés Turístico Regional.
Fue elevada a la dignidad de Basílica en 1989 por el Papa Juan Pablo II.

Basílica de Nuestra Señora del Prado, Talavera de la Reina Antiguo Ayuntamiento
Antes de incorporarse al Ayuntamiento la fachada que da a la plaza del Pan, fue Palacio de la familia Girón, que lo construyó en 1566.
A espaldas de este edificio ejerció como hombre de leyes y como Alcalde Mayor de la ciudad Fernando de Rojas, autor de la Celestina, en 1541.
Destaca la portada renacentista y los diversos escudos municipales labrados en piedra que ocupan la fachada este y oeste.

Ayuntamiento actual
Ocupa los edificios del Palacio Arzobispal, la antigua Audicencia y la casa palacio de la familia Cerdán con una cronología entre el XVI y el XVII, destacando de ellos sus fachadas principales.
Todos estos edificios han sufrido reformas y restauraciones, en la última de ellas se ha recuperado un hermoso patio porticado del XVI.
En la fachada de la la plaza del Pan está la entrada noble del edificio. Da acceso a la planta principal por una escalinata decorada con un gran zócalo en cerámica de Antonio González Durán.
Cuenta también con un hermoso cuadro conmemorativo de la "Batalla de Talavera", sucedida en 1809 durante la Guerra de la Independencia.
La fachada norte da a la Plaza del Padre Juan de Mariana
, donde un monumento recuerda a tan insigne persona. En ella está el palacio de los Cerdán cuya portada sirve de acceso a las oficinas.

Capilla del Cristo de los Mercaderes
Aprovechando el vaciado de una de las Torres Albarranas de la muralla, se instaló una capilla en 1752 en la calle de la Corredera.
En ella se instaló un retablo rococó con una Tabla del Cristo, vinculado a los mercaderes y comerciantes que había en la calle y que costearon su edificación.

Casa de la Panadería
Ejemplo de casa tradicional talaverana. Levantada en aparejo mudejarista con predominio del ladrillo y ordenada en torno a un patio interior.
Está situada junto a lo que en su día fue la Puerta de Mérida. Después de diversos usos hoy alberga el Juzgado de lo Social.

Centro de Promoción de la Artesanía (Antiguo Mercado de Abastos)
Destacan en él los pequeños paneles cerámicos de las fachadas que representan diversas cestas llenas de abundantes alimentos y una hermosa fuente diseñada por Ruiz de Luna, adosada al muro norte del mercado.
El Centro de Promoción de la Artesanía actualmente expone, fomenta y divulga la artesanía de Talavera de la Reina.

Cerámica de Talavera de la Reina Convento de Carmelitas Descalzos de El Carmen (Alfar El Carmen)
Construido con restos de la muralla de la zona conocida como de Entretorres. En 1711 se consagra el templo pero la desamortización acaba con el convento y en 1848 se dedica a fábrica de tinajas.
En 1849 es adquirido por Juan Niveiro que instala allí la fábrica de cerámicas "El Carmen".

Convento de las Madres Bernardas de la Encarnación
Está ubicado en el corazón del casco antiguo. El templo se construyó en el siglo XVII bajo traza de Fray Lorenzo de San Nicolás, siendo otro ejemplo claro del Barroco de ladrillo de nuestra ciudad.
Destaca el sepulcro de jaspe suspendido sobre el muro oriental del Cardenal Gil de Albornoz, embajador en Roma y Capitán General del ejército en Milán, según su deseo expreso de morir y ser enterrado en este convento.

Convento de San Benito (Madres Benitas)
Este Convento-Monasterio de las Madres Benitas es el más antiguo de los existentes en Talavera de la Reina.
Una tabla de anotaciones de las monjas remonta su antigüedad hasta 1022. Primero estuvo ubicado extramuros de la ciudad. En tiempos de Alfonso VIII se instala ya dentro del recinto amurallado, ocupando el solar de la antigua parroquia de San Marcos.
Fue objeto de numerosas donaciones de los reyes castellano. Su claustro de bella arcada es renacentista, momento que conincide con el máximo explendor de este convento.

Convento de Santo Domingo (Colegio de la Compañía de María)
Fundado en 1520 bajo la advocación de San Ginés, nombre de la antigua parroquia que aquí existió, y regido por religiosos dominicos.
En la cabecera de la iglesia destacan los monumentos sepulcrales de los padres de García de Loaysa, con decoración renacentista plateresca del siglo XVI.
El ceramista Ruiz de Luna tomó como modelo para sus decoraciones de cerámica las columnas y otros elementos de los monumentos funerarios y también dibujó las nervaduras fingidas que parten del hermoso florero de piedra que hace las veces de pilar central en la sala capitular.

Convento Jerónimo de Santa Catalina (San Prudencio)
Dentro del casco antiguo es punto de referencia, sus muros dan belleza a las calles que la rodean.
El Arzobispo Tenorio lo fundó con el nombre de Santa Catalina. Pasó a manos de los Jerónimos por donación de este mismo arzobispo y ante la negativa del clero talaverano de habitarlo.
Al convertirse en colegio de huérfanos recibió el nobre de la fundación San Prudencio, en recuerdo del hijo de los fundadores. Se trata de un complejo monacal compuesto por la monumental iglesia, el claustro y la denominada Casa de los Canónigos.
En su interior destaca la escalera volada que da acceso al coro y la sacristía de planta octogonal. Juan de Herrera reformó el exterior del testero del edificio dotándole de grandes contrafuertes.

Torres Albarranas
Esta característica construcción adosada al primer recinto amurallado hizo que Talavera fuera considerada como una de las ciudades más seguras durante siglos, siendo un claro ejemplo de fortificación.
Edificadas en mampostería con sillería en las esquinas y en sus elevadísimos arcos.
Estas enormes torres de planta rectangular dejaban discurrir debajo de ellas el foso, y sus frentes se enlazaban con otro recinto defensivo paralelo al principal cuyo nombre es barbacana.
Originariamente se construyeron cuarenta y siete y todas la fuentes indican que son de origen cristiano levantadas en el siglo XIII.
Se conservan las Torres Albarranas de las calles de Carnicerías, Corredera del Cristo (en su interior se aloja la capilla del "Cristo de los Mercaderes") y Charcón.
El escudo de Talavera recoge como símbolo más especifico de la ciudad la Torre Albarrana.

Museo de Cerámica Ruiz de Luna
El Museo Ruiz de Luna ocupa parte del edificio del antiguo convento de San Agustín refundado en 1566 por el oropesano San Alonso de Orozco, que acometería la reforma de los agustinos recoletos en este cenobio talaverano.
Este museo alberga una colección de cerámica del siglo XVI al siglo XX; cerámica con reminiscencia mudéjar de mediados del siglo XVI, serie tricolor, serie de helechos y golondrinas, y serie polícroma del siglo XVII, época de oro de la cerámica talaverana.
Su inauguración fue en 1996.

Museo Ruiz de Luna, Talavera de la Reina Museo Etnográfico (Lagar de San Jerónimo)
Recientemente restaurado. Se trata de uno de los pocos edificios civiles del siglo XVIII que se conservan, siendo por ende uno de los mejores ejemplos de arquitectura industrial de estos momentos.
Perteneció al inmediato monasterio de los jerónimos con el que se comunicaba mediante un tunel soterrado a través de una tenería. Se conserva la planta de sus antiguas instalaciones con las huellas del lugar donde se alojaban los rulos, la prensa, la caldera y los pocillos de decantación del aceite.
Este Museo recoge una parte de la historia, costumbres y tradiciones de Talavera y sus comarcas limítrofes.

El Torreón o Torre del Polvorín y Cabeza del Moro.
Perteneciente al segundo recinto amurallado, en su muro oriental se puede descubrir la conocida "Cabeza del Moro", uno de los pocos vestigios de la cultura Vettona, porque en realidad se trata de cabeza de un toro cuyo cuerpo forma parte de la estructura de la Torre.
Pertenece a la denominada Cultura de los Verracos.

La denominación de "Torre del Polvorín" es del siglo XVIII cuando se utilizó como depósito de pólvora por el ejército".

Otros lugares muy interesantes de Talavera son la Real Fábrica de Sedas, las Iglesias de San Andrés, de San Francisco, de Santa María, las de Santiago el Nuevo y Santiago el Viejo, y la del Salvador; el Palacio Villatoya, la Plaza de San Agustín y la Plaza del Pan, los Puentes de Hierro, el Puente Romano, las Puertas de Sevilla y de Zamora, y los Teatros Palenque y Victoria.


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