Ecosistemas
Estepas, páramos y saladares
Las estepas son aquellas zonas bastante amplias en altura y sin apenas relieve entre las montañas y las vegas de los ríos, con clima semiárido, precipitaciones inferiores a los 300 mm, cubiertas principalmente por plantas ralas, vivaces y leñosas que proceden de etapas regresivas de bosques autóctonos.
En ellas nos encontramos con vegetación semejante a algunas especies asiáticas o africanas.
En verano el agua escasea en estos parajes y las aves deben recorrer grandes distancias con el fin de encontrarla en las zonas húmedas.
Especies

Probablemente el ave más característica es la alondra de dupont (Chersophilus duponti), junto con otras como la curruca tomillera (Sylvia conspicillata), curruca rabilarga (Sylvia undata), terrera marismeña (Calandrella rufescens), canastera (Glareola pratincola), alcaraván (Burhinus oedicnemus), sisón (Tetrax tetrax), bisbita común (Anthus pratensis), chorlito dorado (Pluvialis apricaria), avefría (Vanelus vanelus), aguilucho pálido (Circus cyaneus), aguilucho cenizo (Circus pygargus), ganga (Pterocles alchata), ortega (Pterocles orientalis) o avutarda (Otis tarda).
Zonas principales de la región
Es, sin duda, el ecosistema más extenso de Castilla-La Mancha y en el que están insertas la mayoría de sus zonas húmedas alrededor de las cuales las zonas esteparias se extienden.
Por ello no es fácil determinar lugares concretos para la observación de su peculiar, emblemática y atractiva avifauna, si bien la Campana de Oropesa y estribaciones del Tiétar junto a los altos páramos circundantes a las Lagunas de Puebla de Beleña y las que rodean a los Humedales Manchegos son las zonas más propicias para su observación.


